Las élites desconfían de ellos pero las masas los aprecian.
Gustavo Berganza
La circulación de los periódicos en el mundo tiende a bajar. Esta es una preocupación que ha discutido en estas mismas páginas el Defensor del Lector.
Pero además, el Defensor del Lector plantea, como una posible causa de este descenso, la pérdida de credibilidad de los diarios, consecuencia de una cobertura poco profesional de los eventos informativos y una elaboración descuidada, en términos técnicos y éticos, de las noticias y comentarios. Este es un fenómeno que en otras sociedades, como la norteamericana, es reportado de manera sistemática por los estudios que realiza el Proyecto para la Excelencia en Periodismo del Centro Pew de Investigación. El Centro Pew estableció que el poder de los periodistas como “guardabarreras” (gatekeepers) de la información ha disminuido debido a que los ciudadanos han venido asumiendo un papel más activo en la búsqueda de su información en otras fuentes distintas de los medios tradicionales.
¿Es este el caso en Guatemala? En su columna del pasado sábado el Defensor plantea, citando una investigación que dirigí para DOSES durante las elecciones de 2003, se pregunta si esto puede estar sucediendo en Guatemala, al menos en lo que se refiere a la élite política y algunos grupos de consumidores de información.
En este sentido, quiero hacer una ampliación a lo que el Defensor dice y para ello me voy a fundar en una propuesta de análisis de la opinión pública elaborada por Robert Entman y Susan Herbst (Reframing Public Opinion as We Have Known It, 2001). Los medios de comunicación suelen tener una recepción menos complaciente en el estrato que Entman y Herbst definen como “opinión pública activada”, es decir, el grupo ciudadano más interesado en el curso de los asuntos públicos, con más acceso a medios y, en consecuencia, con mejor disponibilidad de fuentes para evaluar lo que cada medio publica. A este estrato pertenecen los políticos, los dirigentes sociales, la élite empresarial y los ciudadanos que están suscritos a más de un diario, ven telenoticieros, se “conectan” a Internet, escuchan radio, escriben cartas al buzón de los diarios, participan en sus blogs o llaman a los programas de radio.
Otra cosa muy distinta sucede en el estrato que Entmann y Herbst definen como “opinión de masas”, en donde entran todos, independientemente del grado de interés que tengan en asuntos públicos, de la sofisticación analítica que muestren para emitir sus juicios y del nivel de información que acumulen. Esta opinión es la que se suele medir en la urnas cuando hay elecciones y en las encuestas, con muestras amplias y representativas del país. En este estrato, lo que acontece en Guatemala es distinto de lo que sucede en el mundo desarrollado: la prensa impresa, los noticieros de televisión y los noticieros de radio gozaban durante la campaña de 2003 de una muy buena credibilidad. Las encuestas que Aragón y Asociados realizaron para el estudio que dirigí mostraron, en primer lugar, que durante 2003 únicamente la Iglesia católica superaba a los medios en el aprecio de la población. Por otra parte, cuando se les preguntó a los encuestados sobre aspectos como objetividad y calidad de la información, la mayoría se manifestó satisfecha o muy satisfecha de los medios guatemaltecos.
Esto puede haber cambiado en los últimos cuatro años, gracias al creciente aumento de usuarios de cable y, sobre todo, de Internet. Sin embargo, las cifras de audiencia de Sonora y Emisoras Unidas sumadas a la estabilidad en la circulación de Nuestro Diario, Prensa Libre y elPeriódico y el surgimiento de periódicos locales como El Metropolitano nos lleva a especular que los medios todavía gozan de buena credibilidad al menos al nivel de la opinión de las masas.
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4 comentarios:
Luis Balcazar Garcia: (2008-06-15 22:28:55 horas)
que dice respecto a mi
José Calderón: (2007-02-20 16:47:39 horas)
Efectivamente estabilidad en la circulación no implica credibilidad. Si no vean el caso de muchísima gente que compra el diario de mayor circulación para ver los deportes, el horóscopo, ofertas o empleo. Lo que si es importante señalar, es que la agenda política de este país la sigue marcando la prensa escrita.
Alfredo Herrera: (2007-02-20 11:07:17 horas)
En esta discusión de la "credibilidad" hay que tomar en cuenta la "calidad de la información", el contenido que se consume. En esto todos, absolutamente todos los medios tienen sesgo político. Y es inevitable. Asoma entonces la cultura política que se posea el consumidor de la información. Con que filtros o herramientas procesa la información que recibe. Podríamos medir la credibilidad por el hecho de hasta que punto las acciones de la masa consumidora se ven influenciadas por los periódicos y otros medios de información.
En Guatemala? donde más de la mitad de la población es analfabeta aún y todo tengan titulo universitario? será que para la gran masa existirá la "credibilidad" o será asunto de sobrevivencia en medio de la pobreza y miseria a todo nivel?
HAROLDO RUANO: (2007-02-20 08:19:15 horas)
Personalmente considero que la estabilidad en la circulación de los medios escritos, no refleja precisamente la credibilidad en los mismos.
4 comentarios: