Opinión:El puente Belice (I)Necesaria continuidad de las políticas de Estado. Por: Acisclo Valladares Molina
Hace casi 50 años –en 1959– se inauguró el puente Belice, tramo fundamental de la carretera que une a la ciudad de Guatemala con el océano Atlántico. Con ello quedó culminado el proyecto que propusiera nueve años antes, en 1950, el coronel Jacobo Arbenz Guzmán a lo largo de la campaña electoral que habría de conducirlo a la Presidencia de la República, como uno de los cuatro puntos de su plan de gobierno y que fuera continuado como una política ya no de gobierno, sino de Estado, por los gobiernos sucesivos, el del coronel Carlos Castillo Armas, el del licenciado Luis Arturo González López, el del coronel Guillermo Flores Avendaño y el del general Miguel Idígoras Fuentes.
Parece mentira pero –a pesar de todo el proceso “contrarrevolucionario” que se diera– hubo más continuidad en la prosecución de las políticas de Estado por parte de los gobiernos citados, que la habida entre los últimos que hemos tenido. La construcción de la carretera al Atlántico estaba llamada a romper con el monopolio de transporte que imperaba en la ruta, única puerta de Guatemala a las exportaciones, monopolio que se encontraba en manos de la empresa americana conocida como United Fruit Company, propietaria que era del ferrocarril –la única vía existente– y de tantas otras cosas. Terminar con ese monopolio se hizo una auténtica política de Estado que a pesar de sus diferencias ideológicas ejecutaron –uno en pos de otro– los gobiernos sucesivos. También los otros puntos de aquel plan de gobierno fueron recogidos como verdaderas políticas de Estado por aquellos gobiernos, siendo estos la construcción del Puerto Santo Tomás de Castilla, llamado a terminar con el monopolio portuario que ejercía el único puerto existente en el Atlántico, Puerto Barrios, y el único incluso en toda la República con la suficiente envergadura y que también era propiedad de la compañía americana, así como la construcción de la hidroeléctrica Jurún Marinalá, la que vendría a terminar con el monopolio de generación eléctrica que se encontraba en manos de otra compañía, americana también. Incluso el cuarto y último punto del plan de gobierno del presidente Arbenz, la reforma agraria, tuvo continuidad en los gobiernos sucesivos pero bajo una concepción distinta, tema que escapa a lo que queremos tratar en este artículo. Cincuenta años después, el puente Belice, medular como lo es en la red vial de Guatemala, necesita de urgentes e importantes reparaciones. Agregar comentario: |
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