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Guatemala, miércoles 21 de febrero de 2007

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Opinión:

Ética de la victimización

Ha rendido buenos frutos como táctica subalterna de sobrevivencia.

Mario Roberto Morales

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
La autovictimización es cómoda y agradable. La persona autovictimizada se ubica en un espacio imaginario que le confiere automáticamente “la razón” y las consideraciones incondicionales de otras personas. Pero hay que decir que aparte son las víctimas y aparte los victimizados. A veces, las víctimas se autovictimizan. Otras, tienen la suficiente dignidad como para no hacerlo. Estas son las víctimas admirables y ejemplares, como es el caso, por ejemplo, de Nelson Mandela. Los autovictimizados que no han sido víctimas necesitan crearse un victimario. Esta táctica es moneda corriente hoy día y forma parte de la agenda de muchos de los llamados “nuevos movimientos sociales”, en especial los inscritos en las ideologías multiculturalistas, que buscan integrar a las subalternidades elitistas en la dominación, imitando cada vez más a sus verdugos.

Las personas autovictimizadas reciben asistencia, dinero, apoyos y solidaridades incondicionales de multitud de personas conmovidas en su mala conciencia culposa, de modo que el acto de autovictimizarse tiene la enorme ventaja de proporcionar a sus protagonistas un modus vivendi muy por encima de los salarios mínimos. Otra de las ventajas de la autovictimización es que permite evadir la discusión racional y científica, sustituyéndola por la emotiva acusación hacia el victimario, provocando con ello que quienes solidarizan con la filosofía de la autovictimización eximan a la supuesta víctima victimizada del deber de discutir lo que haya que discutir en términos racionales.
De ahí que sea mucho más fácil y cómodo para un autovictimizado y para sus solidarios acusar a alguien de racista o sexista, que discutir con él o ella los hechos concretos que lo llevan a proferir tal acusación.

Y bien, ¿a qué apelan los autovictimizados cuando crean o bien magnifican a su victimizador y lanzan su queja? Apelan a la culpa y al miedo, dos emociones que articulan muchas de las llamadas “actitudes éticas y morales” de esta época y de todas las épocas. Hacer sentir a alguien culpable es algo relativamente fácil, y hay personas con especiales habilidades para lograrlo. Asustar a la gente con hecatombes y holocaustos también lo es. Y ambos expedientes son usados por el victimismo.La culpa, para incitar la solidaridad en personas que por conflictos neuróticos se echan encima los males de la humanidad; el miedo, para asustar con la posibilidad de que los victimizados se alcen al unísono, como los pájaros de Hitchcock, y nos coman. En realidad, hay muy pocas cosas en la vida tan fáciles como victimizarse. Y tan lucrativas.

Pero victimizarse no es lo mismo que ser víctima, ya lo dijimos. La víctima no siempre se victimiza porque a menudo no ha perdido dignidad.

La autovictimización ha rendido buenos frutos como táctica subalterna de sobrevivencia y lucha. Pero se torna problemática cuando ciertas élites especializadas en su ejercicio quieren sustituir el debate, la discusión y la objetividad de los hechos concretos con el discurso y la versión facilones de la victimización. Esto, a la larga, no favorece las causas de estas élites porque evadir la confrontación intelectual abierta para acusar al otro de racista o sexista es indigno y cobarde, además de que demuestra incapacidad reflexiva y argumentativa, es decir, falta de vigor intelectual y moral en las élites que viven de este discurso y que suelen refugiarse en el oenegismo parasitario de la cooperación internacional.

Se sabe que la moral burguesa confunde la caridad y la beneficencia con la justicia social o igualdad de oportunidades. Y, por lo que se ve, los “nuevos movimientos sociales” lo hacen también, pues algunos de sus dirigentes se pasan la vida apelando a la caridad y la beneficencia burguesas, y manipulando la situación concreta de las masas en cuyo nombre se victimizan y extienden la mano, para que culposos funcionarios internacionales y miedosos ciudadanos nacionales se solidaricen con su peculiar manera de ganarse la vida.
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11 comentarios:

  1. Alejandro Flores: (2007-02-21 16:48:13 horas)
    Solo tres preguntas al señor Colmenares. ¿qué es para usted esa tal idiosincracia guatemalense? ¿existe algo como la Identidad nacional guatemalteca? Y de existir ¿quiénes caben dentro de esa imaginación y quiénes no? Porque yo creo que en ese país existen muchas personas que nunca van a constituír parte de ese imaginario nacional, porque esa nación guatemalteca, como tal, nunca fué realmente nada ni lo será nunca. En Guatemala solamente han existido procesos brutales de dominación articulados por la vía de la exclusión y el exterminio; si a eso lo quieren llamar nación, allá ustedes. Eso lo sabe muy bien Mario Roberto Morales y por lo mismo considero que el trasfondo de su artículo es bastante cínico, ya que logra meter en un solo costal a todos los que hacen un trabajo constante de denuncia de esa precaria situación. ¿Me van a decir ahora que yo soy una mejor víctima si me quedo callado porque violaron y asesinaron a mi familia(a las miles mujeres)? y ¿me van a decir que si lo quiero decir solamente lo puedo hacer en los términos legítimamente válidos por la “ciencia�?? dejense de babosadas que si bien hay mucha gente que se aprovecha, también hay la gente que ha sido realmente víctima y organiza su trabajo de denuncia como puede (sino solamente los burgueses y pequeñoburgueses –como yo- podrían hacer denuncia legítima de cuando fueron victimas, ya que no solamente si fueron a la universidad y manejan el sacrosanto discurso científico, sino tienen plata propia para financiarse). Plantear una categoría universal sobre la ética de la victimización puede ser verdaderamente perverso. Apropósito, lease un librito de Ricoeur sobre los conceptos de crítica ideológica y el problema de las utopías en Marx, Althusser y Habermas (creo que está también en español); tal vez y puedan escribir luego un manualito que se llame “para leer a Cantinflas�?.
  2. Luis Vásquez: (2007-02-21 16:23:21 horas)
    Pues de lo que pude entender de su artículo, puedo decir que ciertamente existe una diferencia grande entre víctima y autovictimizado-a. Me refiero concretamente a los y las autovictimizados, quienes en nombre y supuestamente en representación de las víctimas, han hecho, han deshecho, han vivido y han mamado tanto de las Instituciones Gubernamentales, como de la Cooperación Internacional, quienes a su vez, en muchas ocasiones inocente o falsamente han accedido a las pretensiones de los y las autovictimizados, para fundirse en una comparsa de personas nacionales y extranjeras. Este puñado de "huevones", realmente no representan a nadie, sólo así mismos y a sus familias, porque incluso entre ellos se da una politiquería vil y descarada. No es difícil identificar a los principales, a los que siempren sacan la cara, para defender intereses particulares, muy lejos de los colectivos y sociales que dicen defender y representar. ¡Falsos, cínicos!
  3. Edgar Alberto Marroquìn Morales: (2007-02-21 16:23:13 horas)
    El artìculo fue publicado en Siglo Veintiuno.
  4. Chepe Pirrir: (2007-02-21 13:38:54 horas)
    Victimización paroxística (para entonar con la cantinfleada florecista): El autoasumido por quienes ni siquiera fueron (o son) víctimas pero que manejan el discurso de "reivindicación" -o hacen de paladines- al tiempo de pasar el sombrerito por las diversas agencias.
  5. Rafael Posadas: (2007-02-21 11:56:36 horas)
    Leyendo las otras opiniones, a mi en lo particular me parece bastante claro el artículo. No doy un juicio de valor sobre el mismo, sino más bien lo tomo como una buena reflexión sobre la la "victimización".
  6. Iván Colmenares: (2007-02-21 11:30:27 horas)
    ¡Guau!, ¡Pero qué ilustrativo!, Atribuyéndome calidades imaginarias, solemnemente declaro Filósofo de la Idiosincrasia Guatemalense a Mario Roberto Morales, por su indiscutible claridad intelectual para analizar la conducta colectiva, históricamente viciada, desde puntos de vista evolucionados y muy refrescantes para nuestra atribulada identidad nacional. *Jeje... Parece que Guerra, Juárez y Escobar se confundieron o no entendieron el tema. El que me confundió a mi fue ese Alejandro Flores. Demasiada erudición cantinflesca para mi modesto entendimiento. ¡Morales!, ¡Morales!, ¡Morales...!
  7. Angel salvatierra: (2007-02-21 10:59:49 horas)
    Sr. Morales, ud, ha escrito muy bien su articulo, "Ética de la victimización " y da algunos ejemplos, Nelson Mandela es uno de ellos, podria ud. explicar el caso judio...........? gracias.
  8. Alejandro Flores: (2007-02-21 09:51:29 horas)
    Para vos resulta evidentemente cómodo el poder extrapolar el tema de la victima al de la moral y la ética. Por un lado argumentás que el “victimizado�? se aprovecha de un discurso “ético�? que promueve una acción social alienada basada en presupuestos morales burgueses. Por el otro lado considerás que la ética de la victimización pretende evadir el concepto de “víctima�? como una categoría científica (que althusseriano!!!). En tal sentido, se te olvida completamente que ser víctima no es solamente una condición de definición de pseudo-axiomas éticos en el contexto de articulación de un discurso teórico-práctico (como el que vos atribuís a las ong’s), sino que es una vivencia material y concreta que se inscribe en un contexto general de dominación delimitado por especialidades y temporalidades específicas (como el fenómeno sociohistórico que denominan Guatemala). Por lo tanto, me parece bastante limitado el análisis que elaboras al pretender solamente criticar el desarrollo de algún tipo de moral alienada por parte de los “nuevos movimientos sociales�?, ya que tu análisis, por un lado pretende ser científico, cuando es meramente valorativo (e igualmente ético). Es decir, me parece interesante que busques medios de aproximarte al fenómeno de la ética y la moral como conceptos que pueden ser abordados desde la crítica a la ideología. Sin embargo tu discurso tampoco supera el nivel ideológico que pretendés criticar y, auque sabés que existe un problema ideológico en ese contexto, preferís evitarlo, no señalando cuales son precisamente los trasfondos concretos que dan pié a la construcción de la concepto de víctima en un universo de prácticas racistas y machistas. Por lo mismo te resulta más cómodo buscar ejemplos en �?frica del norte a asumir el racismo y el machismo como una práctica cotidiana ejercida por muchos guatemaltecos y sufrida por otros tantos. En tal sentido, tu discurso no se puede definir como crítica del “discurso ideológico�? (que denominás como ética de la victimización), sino como un discurso cínico y fundamentalmente negativo.
  9. juan pablo escobar: (2007-02-21 09:23:00 horas)
    Discursos como éste, son vagos e irrelevantes. Hay que decirle al pan, pan, y al vino, vino. Si molesta que Menchú o Turcios o Tuyuc o Larrué o Monzón o quién se yo (o todos), se autovictimicen y saquen provecho de ello, debería expresarse con particularizaciones y sin ambages. Como dicen en México: ¡queremos nombres, nombreeees!. Así podríamos tener oportunidad de saber la respuesta de los que recojan el guante.
  10. Edgar Juárez: (2007-02-21 08:59:05 horas)
    Mario Roberto:La mayoría de las veces he compartido su pensamiento y sus análisis políticos, como dice Miriam lo ha hecho con valentía. Lamentó que en este artículo se haya escudado en prolegómenos y vocablos poco claros para la mayoría de nuestra gente. Usted escribe para orientar a la opinión pública, hágalo en el lenguaje de ellos. Entendí su semnsaje y a quienes va dirigido; sin embargo, es tan rebuscado su lenguaje que estos, a quienes va dirigido, por las mismas razones apuntadas por usted, no lo entenderán. Los líderes y dirigentes de estos nuevos movimientos sociales son tan corruptos y deshonestos como los funcionarios de este y anteriores gobiernos.
  11. Miriam Guerra: (2007-02-21 03:08:24 horas)
    Sr. Morales: usted siempre escribe con claridad y valentía, aunque en esta oportunidad me parece que le faltó un poquito de esta última cualidad al referirse al tema en términos generales. Los movimientos sociales olvidan sus objetivos iniciales por su afán de conseguir apoyos económicos y cambian su razón de ser, Cierran los ojos ante la realidad al buscar la caridad de los poderosos, se convierten en sus aliados y ubican a los enemigos en otros grupos. No les interesa el análisis de las causas y consecuencias de la situación de exclusión y dominación, ni como combatirlas porque se les terminaría su negocio.
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