Para la gente, político es sinónimo de corrupto, naturalmente con algunas excepciones. En nuestra historia política, en especial la contemporánea, los políticos han actuado en forma inescrupulosa, cínica y descarada y hasta criminal. Se han enriquecido a costillas del pueblo, participando en negocios vinculados al crimen organizado y narcotráfico, burlándose de la ley. En virtud de lo anterior, el espectro político electoral, con contadas excepciones, está integrado por cínicos, arrogantes, codiciosos, y hasta genocidas, cuyo denominador común es la ignorancia y la ambición de poder y enriquecimiento. Virtudes y valores como la honradez, la veracidad, la humanidad, la sinceridad, la austeridad, la cooperación social y vocación de servicio brillan por su ausencia.
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