Mi interpretación del escrito de Kliksberg es lógica o razonable, pero es falsa.
Rigoberto Juárez-Paz
Algunos que leyeron mi columna “¿Subdesarrollo intelectual en las alturas?”, que apareció el viernes pasado, al igual que yo, de seguro nada sabían del incidente que Bernardo Kliksberg, asesor principal de Naciones Unidas para el Desarrollo de América Latina y el Caribe, describió en su artículo “Disparidades obscenas”, publicado en este diario el 26 de enero recién pasado. Mi columna del viernes es un comentario crítico sobre el artículo de Kliksberg. Dicho artículo relata la actuación heroica de un joven en el metro de Nueva York. Kliksberg describió dicha actuación de la siguiente manera: “Wesley Autry, un nombre para honrar. Este humilde obrero de la construcción estaba esperando el metro en Nueva York, con sus hijas de cuatro y seis años. Vio cerca suyo un joven que se tambaleaba, en un ataque de epilepsia. El joven cayó a la vía, y venía el tren. No dudó, se arrojó sobre él aplastándolo y “el tren pasó sobre ambos” (mi énfasis). El Alcalde de Nueva York le otorgó la máxima distinción de la ciudad. Su mensaje, hacernos responsables los unos de los otros, como lo pide el texto bíblico”.
Un lector que, como yo, no sabía absolutamente nada acerca de lo que había sucedido, excepto lo que sobre ello escribió Kliksberg, no podía menos que pensar que ambos personajes habían perecido bajo las ruedas del tren, ¿qué otra cosa podía un lector pensar con base en esa descripción? ¿Qué debe uno pensar si le dicen que a dos personas les pasó encima un tren? Si los personajes hubieran estado, por ejemplo, debajo de un puente sobre la vía férrea, hubiera sido razonable pensar que ambos salieron ilesos, pues en ese caso el tren habría pasado encima sin tocarlo. Pero no era razonable pensar ninguna otra cosa, si se trataba, como era el caso, de una persona que cayó a la vía férrea, otro se lanzó para protegerlo y el tren pasó sobre los dos.
Afortunadamente, y según he sabido, tanto la persona epiléptica que cayó sobre los rieles como el joven que se lanzó para salvarlo salieron ilesos. Es más, este ha recibido toda clase de premios y homenajes, incluido uno del presidente Bush. Sin embargo, insisto en que de la lectura del párrafo citado no se podía sacar ninguna otra conclusión, que no fuera que ambos habían perecido bajo las ruedas del tren y, en consecuencia, que las niñas que acompañaban al héroe se habían quedadohuérfanas.
En las circunstancias descritas, era razonable pensar que lo sucedido no era, como escribe Kliksberg, ejemplo de solidaridad sino de imprudencia temeraria.
A la luz natural de la razón, con base en lo que escribe Kliksberg, era lo único que se podía concluir.
Como es evidente, la lógica es absolutamente necesaria. Todo aquello que va en contra de la luz natural de la razón, no puede ser verdadero. Pero no todo aquello que es razonable es verdadero. Mi interpretación del escrito de Kliksberg es lógica o razonable, pero es falsa. Ninguno de los dos personajes del cuento murió, y no hay niñas huérfanas. De manera análoga, hay teorías que no quebrantan ninguno de los principios de la lógica, pero no por ello se ajustan a la realidad o son verdaderas.
De todas formas, la lógica o el sentido común, gobiernan el pensamiento que pretende ser verdadero. El pensamiento que solo expresa sentimientos no tiene que estar sujeto a los principios de la lógica, pues no pretende ser ni verdadero ni falso. Me parece interesante que tanto lectores “electrónicos” hayan salido en defensa de don Bernardo Kliksberg y algunos en contra de Jícaro City.
¿Cómo iba yo a saber que Kliksberg es argentino y también judío, o que los actores del drama del metro de Nueva York, que él relata, están vivitos y coleando? Su texto no decía nada de eso; y mi función obviamente no era la de un reportero. Yo simplemente deseaba sugerir que entre algunos asesores de Naciones Unidas privan criterios que a mí me parecen inaceptables; y que los que guían a don Bernardo Kliksberg, especialmente los económicos, están en esa categoría.
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6 comentarios:
thelma cortez: (2007-02-24 21:33:23 horas)
es evidente que el alzheimer no discrimina y que las neuronas no viven para siempre, ojalá que haya quedado claro que la viga siempre ciega más que la paja en el ojo ajeno.
G. Corbeau: (2007-02-23 13:32:25 horas)
¡Qué arrogancia! Un pequeño retorcimiento lógico para justificar su desprecio por la inteligencia de los lectores. ¿Una disculpa? Ni la esperemos. El error no fue suyo sino del judeoargentino Kliksberg, quien escribió que 'el tren pasó sobre ambos' ocasionando que el inmarcesible Rigobertito leyera que 'el tren arrolló a ambos'. Tan simple como eso. ¿Se puede confiar en un filósofo que no sabe leer?
juan pinto: (2007-02-23 10:32:09 horas)
Benditas computadoras y su Dios GOOGLE....Si tiene una duda preguntele y seguro que le responde....Es mas es tan honesto que si no lo sabe, SE LO DICE Y NO DA FALSAS ESPERANZAS....
Ignorancia, y opiniones basadas en puro empirismo racional, son solamente reflejo de la superficialidad del comentario...Ya tuviera yo el DERECHO DE HABLAR PAJAS en un medio tan prestigioso....Puedo generar idea HIPOTESIS, TEOREMAS, abstracciones con apendices incomprobables, pero cuando escribo algo con NOMBRES Y APELLIDOS, o basados en HECHOS y no hago el menor esfuerzo por INVESTIGAR y asumo que YO LO SE, o lo QUE YO PIENSO ES VERDAD ABSOLUTA.....Es IRRESPONSABLE, ARROGANTE Y DIGNO DE DUDA... (si esto sale dos veces es porque la COMPUTADORA ESTA VIEJA)
juan pablo escobar: (2007-02-23 08:01:08 horas)
Estimado maestro, el problema básico es que, como usted ha enseñado sobre O. y Gasset, que los humanos somos (y pensamos) conforme a nuestras circunstancias, significa que si se posee una convicción anticomunista muy fuerte y al mismo tiempo se tienen prejuicios sobre personajes como Kliksberg, por ejemplo: que es "burócrata internacional" (según la ironía del apreciado dr. Ayau), basta con encontrar un párrafo que haya escrito, que lo muestre en cierta forma vulnerable, para inferir que él representa a un "subdesarrollo intelectual en las alturas". La intencionalidad de lo que usted escribió es muy clara. Una falacia ad hominem muy sutil. Y es obvio que los que apreciamos la intelectualidad de Kliksberg, de alguna manera reaccionemos.
Chepe Pirrir: (2007-02-23 04:06:09 horas)
En este enredo queda como anillo al dedo aquella máxima popular: "El burro hablando de orejas"
Chepe Pirrir: (2007-02-23 04:04:41 horas)
En este enredo queda como anillo al dedo aquella máxima popular: "El burro hablando de orejas"
6 comentarios: