La imprevisión y falta de responsabilidad dan amargos frutos. En la crisis vial, en la crisis bancaria. Los bancos dieron señales de que las cosas no andaban bien, pero hasta el último momento fueron intervenidos.
El penoso caso del barrio San Antonio es fruto de la imprevisión. La guinda del cóctel la pone el asesinato de los diputados salvadoreños, en el que resultan implicados altos jefes policíacos. La desidia permitió que el crimen organizado se infiltrara hasta tan altos niveles.
Seamos más exigentes a la hora de elegir a los funcionarios. Elijamos personas con vocación y espíritu de servicio, no reyezuelos indiferentes ante los problemas que padece la población.
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