El sueño de construir una refinería de petróleo en un país de Centroamérica, con la idea de que la región dependiera menos de la importación de hidrocarburos, está a punto de desvanecerse, ante los problemas que está enfrentando Petróleos de México (Pemex) para cumplir con su principal compromiso: el abastecimiento de crudo.
El viernes pasado, los mandatarios de Guatemala, Honduras y El Salvador, invitados a México a un encuentro empresarial, reconocieron que hay dificultades para que México, principal impulsor de este proyecto, cumpla con la promesa de producir 230 mil barriles diarios de crudo para la región, y se habla de buscar un segundo abastecedor de petróleo.
Lo anterior no es el único problema. Óscar Berger, presidente de Guatemala, el país que más ha disputado la sede de la refinería, afirmó que durante la cena sostenida con el mandatario mexicano, Felipe Calderón, se les informó que existe la posibilidad que se impulsen algunas reformas a la legislación que regula a Pemex y que le darían facultades a la empresa estatal para invertir, pero únicamente en territorio mexicano.
Analistas mexicanos ya habían perfilado, meses atrás, las dificultades para que el gobierno de Calderón pudiera cumplir el compromiso asumido por su antecesor, Vicente Fox. Sin embargo, en esos momentos, los gobiernos descartaron cualquier tipo de dificultad. Ahora, México ha pedido un plazo para dar una respuesta. “Le dijo al presidente Berger que en 30 días iban a revisar el tema de la refinería”, indicó el presidente salvadoreño, Antonio Saca.
Saca no quiso referirse directamente a la imposibilidad de que México cumpla con el petróleo prometido, pero reconoció que la construcción no será en Centroamérica: “La va a construir en México y no en Guatemala”, afirmó.
Mientras, el presidente mexicano, Felipe Calderón, respondió con un escueto “todo fue muy bien, muy bien”, al ser consultado sobre el resultado del encuentro con sus pares de Centroamérica.
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