Opinión:Salvadoreños no quieren venirYa no quieren venir a Guatemala los turistas de El Salvador, que tradicionalmente viajaban a nuestro país durante el largo descanso de la Semana Santa, después de que han dado la vuelta al mundo las noticias de que la inseguridad pública reina en el territorio nacional y que las fuerzas de seguridad están infiltradas por la criminalidad. Por: elEditorial
Ya no quieren venir a Guatemala los turistas de El Salvador, que tradicionalmente viajaban a nuestro país durante el largo descanso de la Semana Santa, después de que han dado la vuelta al mundo las noticias de que la inseguridad pública reina en el territorio nacional y que las fuerzas de seguridad están infiltradas por la criminalidad.
Y es que los salvadoreños han sido testigos de primera fila del escándalo internacional surgido con el condenable asesinato de sus diputados al Parlamento Centroamericano Eduardo D’Abuisson, William Pinchinte y José Ramón González, ocurrido en 19 de febrero en Guatemala y cometido nada menos que por cuatro policías especializados de la Unidad Contra el Crimen Organizado, quienes a su vez fueron rápidamente ejecutados misteriosamente en la cárcel de máxima seguridad, donde esperaban ser sometidos a juicio. En miles de computadoras de San Salvador están circulando correos electrónicos que advierten a los potenciales turistas que “no deben viajar a Guatemala, por la ola de criminalidad que se registra”. Dichos mensajes presentan una fotografía de la escena del crimen de los tres parlamentarios asesinados, con la leyenda: “Esto le puede pasar, si va a Guatemala”. De manera que el turismo nacional, una de las más importantes fuentes de divisas para nuestro país, resultará gravemente afectado en los próximos días, como consecuencia de la insoportable espiral de violencia que azota actualmente a la nación guatemalteca. A ningún viajero le gusta meterse en la boca de un lobo, pues al turismo se le ofrecen destinos seguros en los cinco continentes, destinos donde puede disfrutar civilizadamente y no esté expuesto al primitivismo delincuencial que prevalece localmente. Las malas percepciones sobre lo que ocurre en Guatemala se han difundido a nivel internacional, por lo que también se esperan similares reacciones entre los viajeros de otras latitudes. El Gobierno guatemalteco haría bien en evaluar las serias repercusiones internacionales que traerá la inseguridad prevaleciente en Guatemala, las cuales no se circunscribirán solo al turismo, pues amenazan con extenderse a ámbitos estratégicos, como las futuras inversiones, por ejemplo. Es imperativo que la administración estatal, en sus últimos meses de gestión, cumpla con garantizar y hacer realidad la protección debida de los habitantes del país frente a la violencia y el delito, tal como se lo ordenan las leyes fundamentales de la república, antes de precipitarnos en un caos. Agregar comentario: |
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