Se necesita contratar a la gente más confiable de una comunidad.
Karen Ness
Sin civilización no hay hospitales, escuelas, mercados, electricidad, agua potable, etcétera. El respeto a la vida es a la vez lo que permite la civilización, y la civilización, la que crea los derechos y obligaciones que nos permiten cooperar. Sin un acuerdo anterior explícito o implícito de respetar la vida, no existen relaciones estables entre seres humanos, solo guerra, abierta o solapada. El respeto a la vida es el cimiento, la base, para los otros acuerdos que llamamos derechos; sin esto los demás derechos son nulos, inoperantes, utópicos.
Que un gobierno no le dé máxima prioridad a la vida es absurdo. Hablo de las tres ramas, los confiados con hacer las leyes que montan los mecanismos necesarios para hacer que se respete la vida, los facultados a ejecutar esas leyes y llevar a juicio los que las violan, y los delegados a verificar que los responsables sean los sancionados.
Si no se respeta la vida en Guatemala, tenemos que ver si el Legislativo tiene leyes que, ejecutadas y verificadas, cumplen con la meta de hacer respetar la vida y sancionar la falta de respeto. Hay que ver que no existan obstáculos legislativos que impiden su ejecución y verificación, como falta de presupuesto para los mecanismos necesarios y corrupción.
Es necesario que las tres ramas estén integradas por personas que tienen el carácter, no solo para enfrentarse a las personas más poderosas, sino con los suficientes incentivos éticos y económicos para querer hacerlo con respeto y firmeza.
Se necesita contratar a la gente más confiable de una comunidad o zona; significa dejar que las comunidades elijan a sus policías, investigadores y magistrados, no solo a sus representantes legislativos, que su elección dependa de su eficacia, no del partido de turno y que los salarios compitan con oportunidades alternativas, al mismo tiempo que se establecen mecanismos para evitar la corrupción.
La mayoría de gente que vive en sociedad da por sentado ese derecho, pero no es derecho como generalmente concebido mientras una de las partes la respeta solo a conveniencia, no hace que se respete, o no sanciona la falta de respeto. Los que no se quieren “ensuciar” o molestar con la política, tienen el gobierno que merecen; hacer respetar y sancionar la falta de respeto a la vida no puede dejarse en manos poco preparadas. Si es necesario, el presupuesto entero debe encaminarse al fin de respetar la vida, sin esa base, la civilización y demás derechos se derrumban.
0 comentarios: