Los críticos del libre comercio –desde el presidente petropopulista de Venezuela, Hugo Chávez, hasta el presentador proaislacionista de la CNN, Lou Dobbs– pueden despotricar todo lo que quieran, pero los datos concretos muestran que el libre comercio ha sido en general bueno para América Latina, y bueno para Estados Unidos.
Los nuevos datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos muestran que los principales países latinoamericanos que tienen Tratados de Libre Comercio con Washington han incrementado sustancialmente sus exportaciones a Estados Unidos. Y Estados Unidos, a su vez, ha incrementado sus exportaciones a sus socios comerciales regionales a un paso más lento, pero nada desdeñable.
Fíjense los últimos datos de comercio, dados a conocer hace pocos días:
Desde que Estados Unidos firmó el Tratado de Libre Comercio con México, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han crecido de US$40 mil millones en 1993 a US$198 mil millones en 2006, un aumento de casi 400 por ciento. Y las exportaciones de Estados Unidos a México en el mismo período han aumentado de US$93 mil millones a US$134 mil millones, un incremento del 223 por ciento.
Desde que Estados Unidos firmó su Tratado de Libre Comercio con Chile, las exportaciones de Chile a Estados Unidos subieron de US$4 mil 700 millones en 2004 a US$9 mil 500 millones en 2006, un incremento del 104 por ciento. Las exportaciones de Estados Unidos a Chile subieron de US$3 mil 600 millones a US$6 mil 800 millones, un incremento del 88 por ciento.
Desde que Estados Unidos firmó un Tratado de Libre Comercio con los cinco países de Centroamérica y la República Dominicana, conocido como CAFTA-DR, las exportaciones a Estados Unidos de los países firmantes que han ratificado el tratado subieron de US$18 mil 100 millones en 2005 a US$18 mil 600 millones en 2006, un 2.8 por ciento de incremento. A la inversa, las exportaciones de Estados Unidos a los países del CAFTA-DR que ratificaron el tratado subieron de US$16 mil 900 millones a US$19 mil 600 millones, un incremento del 16.1 por ciento.
Según los funcionarios norteamericanos, es demasiado pronto para juzgar los resultados del tratado CAFTA-DR, porque solamente fue ratificado por cuatro países –Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua– y recién ha sido implementado hace unos pocos meses en la mayoría de ellos.
Las exportaciones de Guatemala a Estados Unidos han crecido solo un 1 por ciento el año pasado, mientras sus importaciones de Estados Unidos han crecido en un 24 por ciento. Esto fue principalmente debido a problemas burocráticos con las nuevas reglas, que ya han sido corregidos, aseguran los funcionarios de Estados Unidos.
“Para 2007, nuestro comercio con Centroamérica mostrará la misma clase de crecimiento impresionante que hemos visto con México y Chile”, dice Walter Bastián, un alto funcionario del Departamento de Comercio.
¿Cómo puede Chávez afirmar que el libre comercio con Washington ha sido malo para México, cuando México pasó de tener un déficit de US$2 mil 500 millones con Estados Unidos al firmar el tratado a un superávit de US$64 mil millones en el comercio bilateral en 2006? (Mi teoría: Chávez puede darse el lujo de criticar los Tratados de Libre Comercio de otros países con Estados Unidos porque él ya tiene uno: le vende casi todo el petróleo de Venezuela a Washington, libre de impuestos).
¿Y cómo pueden los críticos en Estados Unidos decir que el libre comercio con América Latina está dañando al país, porque está inflando el déficit comercial norteamericano?
América Latina en su conjunto representa solo el 13 por ciento de los US$836 mil millones del déficit comercial de Estados Unidos, que se origina principalmente en China y Japón. Si uno junta a los 18 países con los que Estados Unidos tiene Tratados de Libre Comercio –incluyendo Australia e Israel– representan solo el 17 por ciento del déficit comercial total de Estados Unidos.
Mi conclusión: el libre comercio no es un remedio mágico que debe ser aceptado a ciegas. Brasil, Argentina y otros países agrícolas tienen razón en no entrar en estos tratados hasta que Washington no reduzca sus obscenos subsidios agrícolas. Y los críticos de ambos lados tienen razón en afirmar que algunas industrias son afectadas por los Tratados de Libre Comercio.
Sin embargo, en general, el libre comercio está pasando el examen del tiempo. Además de atraer inversiones y reducir los precios para beneficio de los consumidores, aumenta el comercio para ambos lados. Si Washington quiere reducir su déficit comercial, debería hacerlo con China. Por razones de seguridad nacional –incluyendo la necesidad de aumentar sus exportaciones y reducir la inmigración ilegal– Estados Unidos debería tener más, no menos, tratados de comercio preferencial con América Latina.
El corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald.
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