Quien viola la soberanía y nuestra libertad, es el crimen organizado.
Álvaro Castellanos
Bajo esta denominación o la de “Estados fallidos”, como traducción de “Failed States”, se viene clasificando a los Estados de la comunidad internacional, cuando dentro de los mismos se detectan síntomas que tienden a la ingobernabilidad y a la crisis institucional. (ver sitio www.fundforpeace.org.) Esta clasificación, aun cuando es criticada por analistas, con el tiempo va cobrando, auge ya que a mayor grado de debilidad del Estado, mayor posibilidad también de justificar una intervención internacional en los asuntos de dicho Estado con fines principalmente “humanitarios“. Basta recordar en nuestro continente el más claro y reciente ejemplo: Haití. El problema de esta clasificación, dicen, es que se concentra solo en los síntomas y no en sus causas. Las críticas más acérrimas, sin embargo, se refieren a que es una nueva forma de crear excusas para posibles intervenciones militares en aquellos Estados que puedan ser causa de inseguridad internacional vinculados con el terrorismo. Para realizar el último índice se utilizaron 12 criterios y se incluyeron 146 países. Dentro de esos criterios, algunos se relacionan a emigraciones constantes; desarrollo económico inequitativo; deslegitimización del Estado, existencia de “estados paralelos” y violación generalizada de derechos humanos. Guatemala aparece clasificada en el número 51 y podría pensarse que no está tan mal dicha clasificación, si tomamos en cuenta que en muchos otros índices aparecemos casi siempre en los peores lugares. En cuanto se refiere a las Américas, somos el cuarto Estado más débil. Haití se lleva las palmas, con el número; luego le sigue Colombia con el número 27, y nos precede República Dominicana, con el número 48. Nicaragua, Honduras y El Salvador aparecen con mejores “notas“ que la nuestra y no digamos, Costa Rica, que ni siquiera está clasificada como país en color naranja, que significa “en advertencia“, sino en el color amarillo, que significa “en monitoreo” y que aparece en un lejano número 114, muy cerca de Uruguay, Argentina, Estados Unidos y Chile.
¿Por qué traer a colación este índice de “Estados débiles” en este momento? Porque en cuanto a debilidad institucional y estados paralelos dentro del Estado se refiere, tales como el crimen organizado infiltrado en las fuerzas de seguridad ciudadana, con la verdadera vergüenza que los guatemaltecos estamos viviendo en todo lo relacionado con la muerte de diputados salvadoreños al Parlacen, creo que nuestro deshonroso cuarto lugar como país más débil de América no es tan cuestionable, nos guste o no. ¿Le vamos a seguir dando la espalda a iniciativas como la CICIG para combatir la impunidad y el crimen organizado, bajo la excusa de estar mancillando nuestra soberanía nacional? Quien viola la soberanía y nuestra libertad, es el crimen organizado. No perdamos más tiempo.
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