El artículo titulado “Beneficios del crecimiento no llegan a todos por igual” (elPeriódico 19/02/07) presenta un cuadro de desigualdad económica...
El artículo titulado “Beneficios del crecimiento no llegan a todos por igual” (elPeriódico 19/02/07) presenta un cuadro de desigualdad económica por medio de la concentración de recursos en los depósitos bancarios y concluye que el incremento de la concentración de dinero en pocos cuentahabientes es prueba de que Guatemala es uno de los países “más desiguales del mundo”.
Una lectura cuidadosa del artículo hace inevitable la conclusión de que un tema tan complejo como la persistente desigualdad económica en todo el mundo ha sido tratado en la nota con inexactitudes, parcialidades y omisiones, por lo que los lectores recibieron un cuadro pobre y deficiente de tan crucial y angustiante tema.
El artículo resalta que la concentración de dinero por unos pocos depositantes bancarios es revelador de la desigualdad económica del país y que esta acumulación se ha vuelto mayor de 1996 para acá. Cita que de 1,050 cuentas bancarias con más de Q1 millón de saldo (con total de Q3 mil 552 millones), al 29/2/96, o sea el 26.6 por ciento del total de depósitos, “…diez años después, el número (de cuentas) se disparó a 15 mil 250…”, con total de Q38 mil 255 millones.
Pero he allí que el boletín estadístico de la Superintendencia de Bancos (SB) del 31/3/06 dice que el total de esas cuentas de más de Q1 millón era 6 mil 255 con un total de Q27 mil 003 millones. Claramente así, se magnifica la creciente disparidad e introduce un sesgo al análisis que induce a concluir que la situación es peor de lo que en realidad es.
Luego, hay otros defectos. Cualquier analista económico dice que el uso solitario de la concentración depositaria para evaluar la desigualdad económica no es lo más recomendable porque sus variaciones pueden originarse en factores ajenos. Por ejemplo, en el crecimiento empresarial que genera cuentas de negocios con montos importantes, que no se pueden comparar con la acumulación de recursos de la gente que es producto de su ingreso personal.
También, si se quiere medir y comparar recursos privados personales en los bancos, no solo hay depósitos. Hay inversiones en pagarés financieros y bonos bancarios y depósitos en dólares localmente y en las off shore de bancos que operan aquí. Habría que incluirlos en los cómputos. Tampoco se deja claro que lo que ocurre en este país es réplica de lo que pasa en el resto del mundo. Apenas dice que la concentración depositaria aquí confirma lo dicho por Naciones Unidas “…que la desigualdad de la riqueza se elevó en los últimos 15 años y coloca a Guatemala entre los países más desiguales del mundo”.
Lo último dicho no sorprenderá a muchos porque se repite constantemente, pero más sorprendería si, como pudo haber hecho el redactor del artículo, se consultara en Internet el reputado índice Gini, una fórmula algebraica formulada y utilizada por las Naciones Unidas y la Central Intelligence Agency (CIA) de Estados Unidos. En este índice, 0.00 es la igualdad económica perfecta y 100 es la desigualdad perfecta, o sea que a mayor número, peor, y a menor, mejor.
En su más reciente versión, en el listado Gini de todos los países se hace evidente que, en términos generales, los mejores números están en América del Norte, Europa y Asia, y lo peorcito se encuentra en África y América Latina. Guatemala tiene 55.8 pero están peor Honduras, Chile, Colombia, Paraguay, Bolivia, Nicaragua y sorprendentemente, Brasil. Sudáfrica está peor. En el contexto del tema, esta información tan pertinente le hubiera fascinado a los lectores.
Terrible chasco resultó este artículo para los lectores, que al leer los titulares anticiparon encontrar algo más completo y más exacto, o sea más profesional. Para un abochornado diario, pareciera que una de las lecciones indelebles es que si no se cuenta con el equipo necesario, no debería lanzarse a tratar de explicar a los lectores asuntos técnicamente complejos.
Es como tirarse del puente Belice en un salto bungee con el arnés mal puesto. ¡Splat!
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1 comentarios:
G. Corbeau: (2007-03-03 13:36:51 horas)
Tal parece como si el tal Defensor lo hiciera pero de los que tienen dinero. ¡Pobrecitos, no se les vayan a ir los miserables encima! Para colmo, recurre al viejo argumento de consolarse, o consolarnos (atol con el dedo), con la sobada historia que la desigualdad no es sólo cosa nuestra sino de muchos. Lo que nunca señala es que esa inequitativa repartición de la riqueza ha florecido y aumentado la brecha entre hartos y famélicos gracias a la aplicación de las teorías económicas neoliberales.
1 comentarios: