Mack analiza las consecuencias, después del asesinato de cuatro salvadoreños y cuatro policías.
¿Cómo ve los hechos donde se involucra a la Policía Nacional Civil (PNC)? – Con asombro y vergüenza, la violencia donde no se respeta nada, ni posición económica, ni nacionalidad. Pudimos observar que hay capacidad de investigación cuando se quiere. Vimos con asombro y vergüenza la aparición de grupos delincuenciales dentro de la PNC y vimos que las autoridades estaban equivocadas al negarlo. Han matado con impunidad a cuatro ex agentes, con el propósito de callarlos.
¿Es tan grande el problema? – Es lo que algunos funcionarios del Ejecutivo dicen, que el crimen organizado se ha involucrado en las altas esferas del Estado, especialmente en la justicia. Ese reconocimiento y la imposibilidad del Estado de acabar con ello, culmina con el impulso para que se apruebe la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, aunque a algunos diputados no les interesa el Estado de Derecho y no quieren apoyarla.
¿Cree que la interpelación al ministro sirva de algo? – No creo que la destitución de Vielmann sea una respuesta. Él tendrá que reconocer que hay podredumbre, pues se resistía a creer que sus niveles jerárquicos estaban involucrados.
¿Gana algo el país con esto? – A nueve meses de finalizar el período, no se gana nada y si viene otra persona, mientras empieza a conocer la institución verá que se le acabó el tiempo, incluso hasta podría perder el control.
¿Cree que es posible rescatar la institución? – Si hay voluntad política se debe hacer una verdadera cirugía a la PNC. Se tienen que resolver los emplazamientos que pesan sobre Gobernación. El Congreso debe conocer de urgencia las modificaciones a la Ley de Amparos, para que no se detenga el proceso.
¿Una persona puede hacer el cambio? – No, con varita mágica no se resuelve nada, es todo un proceso, debe haber un compromiso de los políticos para que sea un proyecto de largo plazo.
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