El presidente George W. Bush quiere demostrar que Latinoamérica también existe en el radar de la Casa Blanca. Aunque la prioridad sigue siendo Irak, las amenazas están en Irán y Corea del Norte, y el nudo central de la conflictividad en el Oriente Próximo es Israel/Palestina, Washington quiere decir que ve más allá: tiene una visión de conjunto y se ocupa de sus zonas naturales de influencia. Además no hay que olvidar que por el sur se han paseado en los dos últimos años los presidentes de Irán, Mahmud Ahmadinejad, y China, Hu Jintao, y que el comercio con el gigante de Asia explica en buena medida la recuperación económica de varios países sudamericanos.
Pero hasta ahora ese oficio global no distinguió a los ideólogos de la Casa Blanca. Todavía en diciembre pasado, que estuve en Washington, me pareció clarísimo que Irak centraba el debate y absorbía la atención total de los responsables políticos de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Capitolio; solo el Pentágono seguía desarrollando planes más diferenciados y comprensivos. Eso significa que las relaciones bilaterales y multilaterales con la región quedaron, casi el ciento por ciento, en manos de los funcionarios de carrera, que lo que menos desean son escándalos o crisis políticas en sus jurisdicciones.
Quizá tras la visita del presidente Bush no cambien dramáticamente las cosas, salvo que él decida tomar estos aires para –no obstante la oposición de su partido y una cierta opinión pública xenófoba– insistir en una reforma migratoria, esta vez ante un Capitolio controlado por los demócratas. Bush, a su retorno, puede decirles: nos estamos equivocando con Latinoamérica… las democracias del hemisferio están asediadas por una presión social insoportable… la única solución es que les ayudemos a fortalecer sus economías de libre mercado, pero no podemos seguir diciéndoles: queremos sus productos pero no su gente… tenemos que adoptar una posición realista ante el fenómeno migratorio…
Pero nada de lo dicho explica porqué el presidente Bush llega a Guatemala. Por consideración geopolítica se entiende una parada en Centroamérica. Costa Rica, sin ratificar el CAFTA; El Salvador, aliado favorito, ya visitado; Nicaragua, gobernado por los sandinistas… casi por descarte Guatemala quedó como estación. Los temas sustantivos de una agenda son seguridad y migración, pero, paradójicamente, ni Berger ni Bush pueden comprometerse a algo. El primero porque no gobierna, el segundo porque está en minoría y, en todo caso, el anuncio sería en México. Parece más realista el comunicado oficial de la Casa Blanca: Bush viene a conocer nuestra “rica diversidad cultural”.
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2 comentarios:
juan pinto: (2007-03-08 10:29:24 horas)
Bush, quiere enseñarle al Mundo que controla geopoliticamente este Paiz (lo pongo con Z, ya que representa mejor lo que quiero decir...)
rene posadas: (2007-03-08 07:01:17 horas)
Hay preocupacion que Menchu al ser presidenta se alinie con la corriente socialista de LatinoAmerica encabezada por Chavez,Evo etc,etc.Lo demas es cosmetico.Lo que si no es cosmetico es la ayuda que se necesita del FBI para combatir el narcotrafico,esperemos que esto se realize.Saludos
2 comentarios: