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Guatemala, domingo 11 de marzo de 2007

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Cartas del Lector:

Desde Europa

Luisa González Reiche

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Somos una pareja de artistas jóvenes, ambos guatemaltecos. Vivimos en Europa desde hace un año. Desde que empezamos nuestra vida lejos de nuestro país hemos nostalgiado por él. A pesar de que las oportunidades aquí han sido enormes y las expectativas de poder llevar a cabo nuestro trabajo han sido todas llenadas, y por otra parte nos hemos saciado de un nivel artístico y cultural antes inimaginable, siempre suspiramos por Guatemala.

Por momentos hemos considerado regresar. Nos entusiasmamos haciendo planes y proyectos para realizar allá. Iniciar un negocio, crear un espacio cultural, una galería, etcétera. Luego, nos quedamos callados y viéndonos seriamente nos preguntamos si en verdad queremos regresar. A mí me da miedo. A él, le frustra la idea, o más bien, el hecho de que nuestros planes no vayan a durar, si los logramos llevar a cabo.

Quizá suene exagerado. Pero ambos vivimos con el temor de que un día cualquiera recibiremos una llamada de Guatemala y nos dirán que asesinaron a nuestros padres o hermanos por robarles el carro, una bala perdida o algún corrupto que haya querido aprovecharse... Yo pienso que un día nos matarán a nosotros también.

Recuerdo los últimos meses antes de partir hacia Europa. La paranoia de mi pareja, que a mí me parecía entonces exagerada, porque regresara en taxi a casa o me fuera caminando a comprar cualquier cosa. Yo siempre me sentí cómoda caminando sola por las mañanas. Como vivíamos en la zona 10, solía caminar a la librería Sophos o a Los Próceres. Me gustaba levantarme los domingos y caminar a Gourmet Center para comprar pan. Hasta que un día sentí un golpe por detrás y antes de poder voltear, un arañón en la cara, se llevaron mis anteojos y luego mi bolso. En ese instante también apareció la imagen de una posible arma, de un auto que se para y me lleva, de no regresar nunca a casa. No pasó nada. Regresé sólo un poco lastimada y sin ciertas cosas, pero con el miedo de que tarde o temprano sería peor. Sabiendo que para muchas personas ha sido así. Hace unos días, me contaba mi madre que asesinaron a una amiga. Fue al supermercado y no regresó. Todo por robarle el auto.

Yo no quiero regresar a Guatemala para despertar cada día con el miedo de pensar que no llegaré al final del día. Aquí vamos al supermercado en bicicleta, vamos al cine, también en bicicleta y volvemos a medianoche tranquilamente. Da rabia pensar que ese sería un lujo en nuestro país. Allá no podemos siquiera soñar con eso, disfrutar de las cosas más sencillas.

Veo a la gente en el parque y los envidio; me hubiera gustado tanto ir con mis amigas y sus niños a caminar, a jugar a un parque con el perro sin miedo, en lugar de conformarnos con llevar a los niños a un área de juegos cerrada con un guardia de seguridad en la entrada. Da rabia la impotencia. Pensar que no podemos hacer nada, que no hacemos nada, que nadie parece interesado en querer hacer algo que mejore, en lo más mínimo, la situación del país. Un país en el que la vida es incierta. En donde todos parecemos pender de un hilo. ¿Por qué necesitamos irnos, por qué necesitamos escapar?

Yo se lo decía hoy a mi pareja, y lo pensaba seriamente, ¿para qué estar aquí aprovechando estas mil oportunidades que nos llenan de satisfacción, mientras en Guatemala podrían estar matando a nuestras familias y amigos? La guerra no ha terminado en Guatemala. Al contrario, ha empeorado. Ahora no existe ninguna causa justa, ningún ideal por alcanzar, ninguna de todas las razones que podrían provocar una guerra. Existe sólo la violencia, la impunidad, la corrupción, el conformismo, todo fuera de control y todo mucho más allá de los límites. ¿A qué hora y por qué llegamos a esto? ¿Cómo permitimos que pasara? ¿Cómo podemos nosotros aspirar por una mejora cultural y un desarrollo artístico aportando todo lo que hemos aprendido en el extranjero, si ni siquiera sabemos si estaremos vivos para el final del día?

De frente a una problemática de tal nivel es prácticamente imposible esperar que, independientemente, los guatemaltecos opten por aspiraciones personales más elevadas. ¿Y qué hacemos entonces? ¿Se puede hacer algo? ¿Hay alguien interesado en hacer algo? ¿Acaso no nos damos cuenta de la realidad del país o es que estamos tan acostumbrados que necesitamos irnos y conocer otros lugares para darnos cuanta que nuestra realidad no es normal? Eso es Guatemala; un medievo en pleno, una anarquía absoluta; la nostalgia por un país opacada por el miedo a volver. Díganme que estoy siendo demasiado pesimista. Díganme que estoy exagerando. Porque yo me lanzo a llorar cuando lo pienso.

Cuando la gente nos pregunta cómo es nuestro país, a veces mi pareja responde con comentarios negativos. La inseguridad, la violencia y la corrupción. Yo me siento un poco avergonzada. A mí me gustaría hablar de lo linda que es Guatemala. De los paisajes, la herencia Maya, la diversidad de culturas... Pero él tiene razón. Guatemala es un país en completo caos con lindos paisajes. El caos nos inunda y nos está ahogando. La belleza de nuestro país no cuenta, la herencia, la cultura, todo parece perder importancia si nuestra actualidad es esta violencia, este sin fin de injusticias y violaciones.    

Le pregunto a mi hermano, quien suspiraba melancólico por Guatemala durante su reciente estadía en España, cómo está la cosa y me responde: “Igual. Aquí siguen pasando las mismas cosas horribles que pasaban cuando estabas aquí. Sólo que ahora te das más cuenta”. Luego, agrega: “Este es un hoyo negro, no regresés”. Sí, ahora me doy más cuenta. Antes lo sabía, leía los periódicos, pero al final prefería saltear la primera parte para ir directo al segmento cultural. Es más fácil ignorarlo, estando allá es más fácil ignorarlo. Ahora no puedo, no podría. Ahora me siento impotente y desesperada, y el hoyo negro lo siento adentro, mientras me pregunto profundamente angustiada ¿Qué vamos a hacer? ¿Estamos haciendo algo, como guatemaltecos, por nuestro país en caos?
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3 comentarios:

  1. Chepe Pirrir: (2007-03-11 14:01:36 horas)
    Toda una proletaria!
  2. Jorge Del Cid: (2007-03-11 10:13:32 horas)
    El autoexilio es una opción personal, una vez tomada uno puede revertirla o enfrentarla y eso lo hace uno precisamente viendo el entorno que dejamos pero desde una perspectiva distinta. Yo lo he experimentado y he estado en lugares con seguridad y libertad que ni siquiera son un sueño en Guatemala, sin embargo siempre regreso porque dejé crecer mucho mis raices en esta tierra y desprenderlas no es cosa facil.
    Yo creo que una buena manera de no extrañar tanto es irnos a un lugar mas cercano que nos permita regresos mas a menudo ya que eso al final hace menos dificil la carga emocional que representa dejar el terruño (valga decir; familia, amigos, viviencias, nuestros lugares, nuestras experiencias).
    Cambiar el caos en todos los sentidos en Guatemala es cuestión de actitudes individuales y, aunque es posible, sera cuestión de una o dos generaciones.
  3. Enrique Lucas: (2007-03-11 09:12:01 horas)
    Querida Luisa, que carta mas linda la que ha escrito. En pocas palabras ha resumida la realidad guatemalteca y la impotencia y hasta cierto punto la culpabilidad que siente el migrante guatemalteco de no estar luchando por mejorar el pais. Falta de ganas de trabajar no hay. Existen de 2-3 millones de guatemaltecos que han emigrado porque quieren trabajar, prosperar y salir adelante lo cual Guatemala no ha podido ofreceles. Da tristeza ver como los mejores profesionales, artistas y trabajadores huyen de Guatemala para alcanzar y realizar sus suenos profesionales, situacion economica, seguridad, etc. El hoyo al que se refiere es mas un abismo el cual no se le puede ver fondo. Yo soy un profesional que me forme en Guatemala y al irme me di cuenta como usted que la situacion guatemalteca era mucho peor de lo que me imaginaba. El limite en paises desarrollados de superarse se ve unicamente limitado por el propio deseo de salir adelante. Me he dado cuenta con el tiempo que trabajar duro y salir adelante en el extranjero es la mejor manera de darle un buen nombre a Guatemala. Desgraciadamente los problemas guatemaltecos son complicados y van mas alla de poder componerlos en un futuro cercano. La unica forma es hacer entender a la sociedad guatemalteca que el orgullo nacional, honestidad y trabajo honrado se comienza a aprender desde muy pequeno en la casa. Desgraciadamente esto se ha perdido con el tiempo. Creo que es aqui donde como sociedad hemos fallado y se le ha instilado a los ninos y jovenes malos valores. El mayor problema es la falta de oportunidades y la mala compensacion monetario por el trabajo honesto en general lo que lleva a pobreza, mala educacion, falta de oportunidades y serias desigualdades socioeconomicas. Luisa, continue trabajando duro en Espana y dese a conocer. Vuelvase conocida en su medio y tal vez en un futuro pueda regresar y ayudar a sacar adelante al pais. Cuando le pregunten de donde es diga con orgullo que es guatemalteca.
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