“Hermanos Benítez sufren atentado en Bárcenas”, publicado el sábado 10, relata cómo el Director de la Policía denunció que la noche anterior los “asesores ad honórem” de la Policía, cuya foto en la incursión de Pavón, encapuchados, donde murieron varios presos, había publicado elPeriódico días antes, habían sido atacados a tiros de noche en desolada carretera. Se dijo que salieron ilesos aunque su vehículo tenía 35 impactos de AK-47. En esa entrevista y posteriormente, elPeriódico pasó por alto hacer preguntas obligadas en un caso como este, con oscuros antecedentes, tales como, ¿dónde están los atacados; podemos entrevistarlos, están hospitalizados, no tienen ni un rasguño, los golpes que se dijo sufrió uno de ellos, de dónde vinieron, etcétera? No importaba que no le contestaran pero la obligación de informar de manera completa a los lectores exigía la pregunta, y que se hiciera constar. La información quedó guillotinada en una de sus partes más esenciales. Por supuesto que no se prejuzga sobre la validez del relato oficial, pero quedó la impresión que elPeriódico se lo tragó sin ejercer el escepticismo frío y el espíritu inquisitorial que deben ser parte del equipo de cualquier periodista profesional. El que salió perdiendo fue el lector, pero el planchazo fue del diario.
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