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Rosa Anabela Palacios, de la Secretaría de la Mujer del Sindicato de Trabajadores de Educación de Guatemala (STEG), llegó al Obelisco para participar en la marcha magisterial. Cuando comenzó a caminar, una pancarta centró su atención.
Esta mostraba una figura semidesnuda (en alusión a la ministra de Educación, María del Carmen Aceña) que era acariciada por un hombre vestido de traje y orejas grandes (representando al presidente Óscar Berger) quien en la otra mano tenía billetes de Q100.
Palacios se acercó a los maestros que la portaban y les hizo ver “la falta de respeto hacia la mujer.
Aunque ella (Aceña), no haga bien su trabajo, no permitiremos que se denigre a la mujer”, les dijo. Pese al llamado de la dirigente, la pancarta fue lucida durante toda la marcha.
Con esta marcha, la Asamblea Nacional del Magisterio (ANM) quería expresar su rechazo al Ministerio de Educación y a los diputados por la manera cómo se distribuyó el incremento presupuestario para esa cartera. La actividad también marcó lo que ellos llamaron “el inicio de paro de labores”. Ayer ya no se presentaron a sus labores y anunciaron que tampoco lo harán hoy.
Eduardo Herrera, de la ANM, describió ese cartel como una de “las ocurrencias que nos caracterizan. A nosotros no nos interesa la vida privada de los funcionarios. Pero si Berger la mantiene ahí (a Aceña), por algo será”.
El Ministerio de Educación, por su parte, se limitó a indicar que pedirá un informe a las direcciones departamentales previo a tomar medidas administrativas.
Lamentamos esto, pues los más afectados son los alumnos”, indicó Floridalma Meza, viceministra.
Qué sociedadVirgilio Álvarez, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, calificó como un “error político y estratégico” que el magisterio portara tal pancarta, la cual podría encajar en un desfile de la Huelga de Dolores, pero “aún en el desfile bufo se plantea el respeto a la mujer”.
“A estas alturas del partido, el magisterio debería tener claro que la relación con el grupo en el poder cada vez es menor, ya que está próximo a salir. Ellos deben ganar aliados y no enemigos”, refirió Álvarez.
Los maestros exigían que el aumento presupuestario de Q791 millones fuera destinado en su mayoría a un aumento salarial. Ellos demandan un 15 por ciento y no 5 como propone el Ministerio.
Hilda Morales, de la Red de la No Violencia contra la Mujer, por su parte, lamentó que una pancarta como esa provenga del magisterio nacional, cuya función principal es formar a la niñez y juventud guatemalteca.
“Para las mujeres la libertad de expresión, al igual que otros derechos, tiene ciertos límites y, en este caso, es la dignidad. El cuerpo de la mujer no debe ser utilizado para señalar alguna deficiencia de una funcionaria pública”, agregó.
Gustavo Berganza, de Asociación Doses que coordina el Consejo Asesor del Observatorio Mujer y Medios, por su parte, consideró innecesario que durante la protesta se haya “llegado a ese nivel de insulto. Con esto transmiten una idea de que la ministra está totalmente sometida, en todo el sentido de la palabra, al Presidente y niega su autonomía y dignidad de mujer”, concluyó.
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