Opinión:
La Comisión de Derechos Humanos del Congreso integró la terna de candidatos a Procurador de Derechos Humanos que presentará al pleno del Congreso para elegir a quien dirija la PDH los próximos cinco años. La decisión ha provocado reacciones en algunas organizaciones de la sociedad civil que hablan de componendas, deslegitiman a los propuestos e incluso antes de la selección, dijeron que había corrido dinero entre los integrantes de la Comisión. Nadie ha fundamentado las acusaciones ni ha procedido como debe ser, presentando pruebas de sus señalamientos. Lamentablemente esto es reflejo de las formas de hacer política partidista en Guatemala, donde se acusa, no se comprueba, pero se tira la pedrada.
La terna está integrada por Sergio Morales, actual procurador, y Ramón Cadena, ambos con amplia experiencia en materia de derechos humanos, así como Ángel Mario Salazar, un diputado de la UNE. Independientemente de que no se hayan hecho públicas las hojas de vida de los candidatos y de que no sepamos si el ex diputado Salazar llena los requisitos para ser Procurador –como sí sabemos que otros candidatos y candidatas los llenaban–, está claro que el ex diputado tiene compromisos partidistas que, evidentemente, no le permitirían ejercer la Magistratura de Conciencia de manera independiente. Me parece importante que en la terna estén Sergio Morales y Ramón Cadena, al primero porque a pesar de las críticas y señalamientos que se le pueden hacer hay cosas importantes en su haber que no pueden ser desestimadas. Al segundo nadie puede negarle su capacidad y conocimiento en materia de derechos humanos y de la institución, pues ya estuvo en ella y fue candidato propuesto en la terna que el Movimiento de Derechos Humanos presentó para la elección pasada. Su trayectoria y trabajo le han ganado nuestro respeto. La PDH es una institución tan importante en la actualidad guatemalteca que es necesario que los diputados valoren lo que esta elección significa. Se necesita una PDH independiente, autónoma, que trabaje con objetividad, profesionalismo y criterio propio, aunque se venga el mundo encima, pero que deje una huella imborrable en la defensa y promoción de los derechos humanos. En Guatemala todavía estamos en pañales en lo que representa el desarrollo y acción del defensor del pueblo, pues los márgenes de acción y los recursos siguen siendo estrechos, pero se debe tener voluntad política, conciencia y decisión de entrarle a todos los casos peliagudos, especialmente porque en muchos de ellos están involucrados funcionarios de alto rango. Agregar comentario: |
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