Opinión:
La repetida aseveración del presidente Bush durante su gira a América Latina de que Estados Unidos siente “compasión” hacia la región fue una expresión poco feliz en un momento equivocado: en varios países se la vio como un término peyorativo, que además no estaba respaldado por un compromiso financiero significativo.
Según mis cuentas, Bush dijo al menos 15 veces en sus conferencias de prensa durante el viaje que Estados Unidos un país “compasivo”. Eso sonó algo extraño para muchos en la región, no solo porque Bush se ha olvidado virtualmente de América Latina después de los ataques terroristas de 2001 y apoyó la construcción de un muro en la frontera con México, sino también porque al mismo tiempo el presidente petropopulista de Venezuela, Hugo Chávez, estaba haciendo promesas a diestra y siniestra de donar mucho más dinero que el Presidente norteamericano. En una entrevista el 7 de marzo con CNN en español, en la víspera de la gira, Bush dijo: “Nuestro país es un país compasivo”. En una conferencia de prensa el 9 de marzo en Sao Paulo, Brasil, en la primera escala de su viaje a cinco países, Bush dijo: “Mi viaje es para explicar, tan claro como pueda, que la nuestra es una nación generosa y compasiva”. A partir de ahí, escuchamos “compasión” en cada parada. En la conferencia de prensa en Uruguay, Bush dijo que la diplomacia de Estados Unidos busca “expresar la gran compasión del pueblo americano”. En Guatemala dijo: “Somos un país decente, compasivo”. El problema es que Bush repetía esta línea una y otra vez en una región en que las encuestas muestran que la mayoría ve al gobierno norteamericano como egoísta y mezquino. “América Latina quiere comercio e inversión, mucho más que compasión,” me dijo Clovis Rossi, el columnista estrella del periódico brasileño Folha de Sao Paulo, cuando Bush concluía su gira el miércoles. Según el gobierno norteamericano, Bush duplicó la ayuda extranjera a América Latina de US$860 millones en 2001 a casi US$1,600 millones en 2006. Cuando se incluyen donaciones privadas, la cifra se dispara a US$8.500 millones, dijo Bush. Pero los críticos dicen que Bush está jugando con las cifras: la ayuda de Estados Unidos a la región fue particularmente baja en 2001, porque el Congreso había pasado una ley de gastos extraordinarios para los países andinos un año antes. Aunque Estados Unidos es por mucho el mayor donante del mundo en cantidad de dólares, y su contribución es aun mucho mayor si se consideran las preferencias comerciales y las remesas familiares, es el país menos generoso en relación al tamaño de su economía entre los países más desarrollados del mundo. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el grupo de los 22 países más ricos del mundo, mientras Noruega destina el 0.9 por ciento de su Producto Interno Bruto a la ayuda externa, Francia el 0.42 por ciento y España el 0.26 por ciento, Estados Unidos solo da el 0.16 por ciento de PIB en ayuda externa. El gobierno de Bush propuso recortes del 8 por ciento al presupuesto de ayuda a América Latina y el Caribe en su presupuesto para 2008. A pesar de las promesas de Bush durante su gira de entre otras cosas proveer US$385 millones para hipotecas para familias de trabajadores y US$75 millones para la enseñanza de inglés a los jóvenes latinoamericanos, el gobierno planea recortes en ayuda a países como Brasil y México. Un editorial en el diario brasileño O Estado de Sao Paulo calificó las promesas de Bush como un “irrisorio paquete”. Añadió que la ayuda extranjera de Estados Unidos a América Latina es equivalente a lo que Estados Unidos gasta en Irak en cinco días, y es una “gota de agua” comparada con lo que Chávez esta repartiendo –o, mejor dicho, prometiendo repartir– en la región. Apenas la semana pasada, durante su gira antiBush, Chávez prometió construir una refinería de US$2.500 millones en Nicaragua, y aseguró que entregará cientos de millones en ayudas, préstamos y compras de bonos a Argentina, Jamaica y Haití. Mi opinión: ustedes y yo sabemos que Chávez es un narcisista leninista que le promete todo a todos, y que la mayoría de sus promesas nunca van a ver la luz del día. Sin embargo, su petro exhibicionismo está dominando las primeras planas de la región. Bush hizo lo correcto en ignorar a Chávez, y mostrar un renovado interés en América Latina. Pero en lugar de acentuar un punto débil de la política exterior de Estados Unidos, debería haber hablado de “solidaridad” o “intereses compartidos” con la región– cualquier cosa menos “compasión”. Agregar comentario: |
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