Opinión:Espaldarazo a Edwin y CarlosNo encuentro palabras de aliento… pero Dios siempre las tiene. Por: César A. García E.
Nadie en su sano juicio quisiera estar en los zapatos de Erwin Sperissen y Carlos Vielmann, dos hombres –a mi juicio– bien intencionados que se metieron a camisa de once varas sin dimensionar la envergadura del monstruo al que llaman “crimen organizado”, la vocación policíaca –de todos conocida– que profesa Carlos, a la cual se le debe su mote de el Chonte y el ímpetu del joven Erwin, –junto a la estatura y corpulencia que comparten– es probable que les haya hecho creer que era todo lo que había que tener para librar al país, de la degradación que se ha enquistado hasta los tuétanos y ha permitido que sean los desalmados y corruptos quienes tengan más capacidad de “gobierno” –en muchos ámbitos– que quienes creen gobernar y a quienes creemos elegir para que lo hagan. La decisión de tomar semejante responsabilidad, habrá estado influenciada por seudo amigos que al mejor estilo de “jule Canelo” les habrán convencido de que ellos eran los indicados para pasar a la historia como los responsables de la erradicación del mal que se sigue propagando como el más agresivo cáncer.
La otra noche, viendo en televisión al joven director de la Policía desencajado y angustiado… a Carlos confundido y encolerizado, ante al acoso de los politiqueros oportunistas que en este país sobran, me puse en sus zapatos y pude entonces dimensionar el duro zafón de alfombra que habrán sentido por el cambio de actitud de gente de moral dual que primero apoyaba –en pláticas en diversos círculos– la eliminación de delincuentes, asegurando que es la única solución, pero hoy callan, se retraen y van a misa a la catedral, para sumarse a la petición de las cabezas de Erwin y Carlos, la cual es liderada por el cardenal, el aparatoso político al frente de la PDH y el rector de la constitucionalmente onerosa Usac. La angustia vivida por estos hombres que decidieron servir a su patria es mayúscula y ante esto, no encuentro palabras de aliento… pero Dios siempre las tiene y por ello me permito reproducirles el Salmo 62: “Solo en Dios encuentro paz; mi salvación viene de Él. Solo Él me salva y me protege. No caeré, porque Él es mi refugio. ¿Hasta cuándo me atacarán ustedes y tratarán de echarme abajo, cual si fuera una pared que se derrumba o una cerca a punto de caer al suelo? Solo piensan en derribarme; su mayor placer es la mentira. Me alaban con los labios, pero me maldicen con el pensamiento. Solo en Dios encuentro paz; pues mi esperanza viene de Él. Solo Él me salva y me protege. No caeré, porque Él es mi refugio. De Dios dependen mi salvación y mi honor; Él es mi protección y mi refugio. ¡Pueblo mío, confía siempre en Él! ¡Háblenle en oración con toda confianza! ¡Dios es nuestro refugio! El hombre es pura ilusión, tanto el pobre como el rico; si en una balanza los pesaran juntos, pesarían menos que nada. No confíen en la violencia; ¡no se endiosen con el pillaje! Si llegan a ser ricos, no pongan su confianza en el dinero. Más de una vez he escuchado esto que Dios ha dicho: que el poder y el amor le pertenecen, y que Él recompensa a cada uno conforme a lo que haya hecho”. ¡Adelante, no es hora de desmayar! Agregar comentario: |
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