Opinión:
La semana pasada, el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (PREAL) compartió conmigo un artículo sobre educación en Finlandia, en el cual Paul Robert, director del Colegio Nelson Mandela de Francia, comenta sobre los secretos del asombroso éxito del sistema finlandés. El interés en conocer aspectos relacionados con la educación de dicha nación ha crecido últimamente, dado que sus estudiantes han destacado en evaluaciones internacionales, tales como el Programa Pisa, en 2000 y en 2003. De hecho, al compararse con estudiantes de más de 40 naciones, ellos han ocupado las primeras posiciones en todas las materias evaluadas.
Adicionalmente, las diferencias entre hombres y mujeres y entre niños provenientes de familias en mejor situación socioeconómica y aquellos cuyos hogares son pobres son mucho menores que en otros lugares. Pareciera que el sistema finlandés ha logrado no solo calidad, sino equidad. Por ello, las regiones más desarrolladas del mundo han vuelto la mirada hacia el norte de Europa preguntándose qué hace la diferencia. Como señala el artículo, los análisis aún no detectan exactamente las causas del buen resultado. Sin embargo, la revisión del caso ha permitido identificar algunos factores que pudieran estar contribuyendo al notable desempeño de los estudiantes. Entre las claves del éxito, el autor destaca en primer lugar una clara cultura escolar centrada en el alumno, que reconoce que cada uno es importante y diferente. Pareciera que los resultados son el producto de un paciente proceso de reforma ejecutado en los últimos 30 años, para identificar y dar respuesta a las necesidades reales de cada individuo. Asimismo, son producto de un sistema que toma en serio y da seguimiento a los resultados de las evaluaciones, los cuales son difundidos públicamente. Sin embargo, se considera que los conocimientos son muy importantes, pero se respeta aún más a los individuos en proceso de adquirirlos. Parece ser que en Finlandia se presta atención a la persona, a sus potencialidades y a sus limitaciones, promoviéndose un ambiente escolar cálido y acogedor. Para lograrlo, se cuenta con profesores expertos, que han sido formados y seleccionados cuidadosamente y que posteriormente tienen acceso a una educación continua. Las escuelas son relativamente pequeñas, se encuentran en condiciones materiales óptimas y las relaciones interpersonales son respetuosas y familiares. Todo ello se traduce en lo que el autor presenta como “alumnos activos y comprometidos”, con una gran libertad de elección sobre sus aprendizajes. Para finalizar, los docentes muestran una extraordinaria satisfacción con su trabajo y las escuelas gozan de gran responsabilidad y autonomía. No cabe duda de que se trata de un caso modelo, de cuyo camino recorrido podemos tomar más de algún elemento para fortalecer nuestro sistema escolar. Agregar comentario: |
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