Actualidad: NacionalesEl testimonio de Contreras NatarenoEl agente de la Policía Nacional Civil participó para brindar seguridad perimetral a quienes mataron a cuatro diputados salvadoreños. Prefirió entregarse y luego supo de la muerte de sus compañeros. Asegura que estuvo detenido ilegalmente por cuatro días. Por: Kenia Reyes
– El 19 de febrero fue llamado por Luis Herrera (el antiguo jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado, ejecutado junto a tres de sus compañeros en la cárcel de El Boquerón), para apoyar un operativo que realizaban en la entrada de Santa Elena Barillas, jurisdicción de Villa Canales. Junto a Herrera se encontraban Korki López Arreaga, José Adolfo Gutiérrez y Marvin Escobar Méndez, así como el agente Jeiner Barillas, aún prófugo.
– Al llegar en su carro a la gasolinera que se encuentra en el entronque de la ruta a El Salvador y Santa Elena, ve llegar una camioneta BMW gris, placas 351, procedente de Jutiapa, de la cual se bajan tres personas que ingresan a la tienda de la estación. Minutos después, en un picop Hilux color negro, llega Barillas y le pregunta por el BMW, e ingresa al local a buscar a los tripulantes. – El agente regresa acompañado de dos de ellos. Uno es descrito como blanco y otro como moreno, se suben al vehículo de Contreras, pues Herrera le dijo que se los llevara en su carro hacia la finca La Parga, porque no tenía otro carro disponible. – Al llegar al lugar, justo donde se ubica una iglesia, Contreras observa que allí estaba estacionada una camioneta (la de los diputados salvadoreños), un vehículo Frontier color gris y el Toyota Yaris de la Policía Nacional Civil (PNC). Vio que en el carro policial se encontraban en la parte de atrás dos personas que estaban cubiertas por su saco y otras dos se encontraban en la camioneta (de los parlamentarios). – Al estar allí, escucha que Herrera le dice a Barillas que no se encontró “el cuadro” (supuestamente la droga), pese a haber destrozado la tapicería del auto. Incluso habían sacado la bomba de gasolina y al no encontrar nada vuelven a ponerla en su lugar. – En ese lugar escucha a Gutiérrez decirle a Korki que lo bueno (de estar allí era que) “la capilla no tenía boca, pues habían llegado allí a sacar un montón de trabajos”, pero ese día estaba con candado la puerta de ingreso a esa iglesia. – Herrera, al revisar las cosas de las víctimas, observaba los papeles que ellos tenían y los quema. Luego saca dos maletas de los diputados y las sube al Toyota Yaris. Cuando Contreras intenta curiosear, este le recrimina y le indica que vaya a vigilar pues para eso se le había llamado. – El agente recordó que días atrás acompañó a Herrera a la misma gasolinera. Este se reunió con un tripulante de un carro de la empresa de custodia de valores Proval, pues le solicitó que probaran una láminas de blindaje. El mismo sujeto que había llegado en esa ocasión, supuestamente es el que había trasladado junto a Barillas a esa propiedad el día de la muerte a los diputados. – El 19 de febrero, refiere que pidió regresar de nuevo a Guatemala, no sin antes observar que Barillas, en compañía de los dos sujetos de la BMW, caminaron hacia la gasolinera, donde habrían adquirido gasolina, con la que quemaron a sus víctimas en el kilómetro 36, aldea El Jocotillo, jurisdicción de Villa Canales. – El día 20 no fue a trabajar pues su esposa estaba enferma. Cuando se presenta a trabajar el 21, sale de nuevo de comisión con Herrera y Escobar a Villa Nueva. Ese día no comieron nada y permanecieron callados. Al regresar, Herrera les dijo que lo llevaran a la casa de sus hijos, pues necesitaba despedirse de ellos. De esa vivienda salió llorando y dijo que se marcharía a México pues tenía papeles para hacerlo. ¿Vos qué vas hacer?, preguntó a Escobar. –Pues ya pensé irme a Panamá y allá que me alcance mi esposa, respondió Escobar. Al consultarle a Contreras, este respondió que él no se iba a ningún lugar, ya que no hizo nada. Herrera en ese momento le advirtió que si decía algo regresaría a matarlo. – Cuenta que ese día en la carretera un carro se les cruzó, Herrera se molestó y persiguieron al vehículo, para luego cruzarles el automotor en el que viajaban ellos. Se bajó y reclamó al piloto, quien iba acompañado de su esposa e hija y desenfundó su arma. Disparó dos veces contra el vidrio del vehículo donde se trasladaban estas personas. – El miércoles 21, escucha decir a Herrera que le van a contar a Víctor Soto Diéguez lo sucedido pues los tenía que ayudar. Minutos más tarde, le pregunta sobre el resultado de su charla. Su jefe le dice que Soto les dijo que hablaría con el subdirector de Investigaciones, Javier Figueroa, para ver la manera de ayudarlos. Ese día, alrededor de las 15:30 horas, junto a otro compañero de apellido Virula, llamó a Herrera, para realizar la lista de los agentes que estaban presentes. Sin embargo, no obtuvo respuesta de la llamada telefónica, la cual realizó de nuevo a las 21:00 horas, sin resultado. – El jueves 22, escuchó las murmuraciones de sus compañeros sobre la muerte de los parlamentarios; le dio más miedo, pues sabía parte de lo sucedido con los diputados, quiénes eran, quiénes habían llegado al lugar y qué carros. Luego se les informa que Herrera y los demás agentes habían sido consignados. – Ese mismo día se ausentó de su trabajo y dejó todo su equipo guardado en su locker. Le dijo al agente Virula que si preguntaban por él, que dijera que había tenido una emergencia. – Pero el sábado 24 decide presentarse ante al ministro Carlos Vielmann. Fue conducido frente al director de la PNC, Erwin Sperisen; Figueroa, Víctor Rivera, Soto Diéguez y los fiscales Álvaro Mattus y Cándido Bremen, quienes le ofrecieron que sería testigo protegido, pero si decía todo lo que sabía. Acto seguido, comenzó a contar lo que vio, además de ayudar a realizar dos fotos robot de las personas de Jutiapa. Las autoridades solo reconocieron públicamente su detención hasta el día 28 de febrero, después de que el director de la Policía de El Salvador lo había hecho público. – Desde ese día fue alojado en el hotel Royal Palace, habitación 212 en la zona 1. De este lugar presentó como prueba un jabón y el champú. Después, dice haber sido llevado a dar vueltas desde Jutiapa hasta la frontera con El Salvador, en busca del carro que manejaban las dos personas que se reunieron con Barillas. El domingo 25 por la noche regresaban de uno de esos recorridos cuando por la radio escucharon que habían matado a sus compañeros. Ese día lo llevaron a una casa ubicada en la zona 12. Refiere que el 27 llegaron dos fiscales de El Salvador, quienes le ofrecieron ayudarlo a salir del país a través del FBI, si les contaba lo que sabía, a lo cual accedió. Agregar comentario: |
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