Opinión:
Llegó, saludó y se fue. Se cumplió la predicción de que la visita del Mister, tenía por objeto el descanso necesario luego de su periplo y una rápida mirada a nuestra diversidad cultural. Al final de la visita, esta no produjo ni siquiera una declaración política conjunta. Inflexible con la persecución de trabajadores en situación irregular y órdenes de cómo abordar el narcotráfico, el resto fueron bromas y fotos. Lo rescatable de la visita es el apoyo expresado a la CCIG. Ahora bien, nuestra sociedad se autografió de cuerpo entero: polarización social, entre los “ganadores” y los “perdedores” del CAFTA. Se evidenció una vez más la vieja dicotomía nacional, entre incluidos y excluidos. Los primeros no terminan de alabar las ventajas del sistema político y económico de Estados Unidos de América y la necesidad de medrar bajo su sombra. Los excluidos reclaman y reclamarán, la necesaria democratización social y económica de nuestra sociedad y defensa de la soberanía. Un sistema político social, que no permita el enriquecimiento de pocos a costa de muchos. A propósito, el mejor ejemplo es la situación del azúcar. Este producto ha elevado su exportación hacia EE.UU. en un 40 por ciento, ¡son realmente ganadores!, ahora bien, esta bonanza “no” se redistribuye entre los trabajadores, no ha subido el salario, ni se han mejorado las condiciones sociales de la familia del trabajador. Sigue sin permitirse la organización sindical en los ingenios. Con estas condiciones sociales no es extraño que los sectores populares y sociales rechazaran la vista del Mister. Lo que se escucha no es la “Música de la Democracia” es en realidad un grito desesperado de los sin empleo, de los que teniéndolo están en condiciones deplorables en cualquier maquila.
Es fácil acusar a los pobres, a los estudiantes, a los intelectuales, a los grupos sociales en general de haber “pintarrajeado” la ciudad, sin tomar en cuenta las restricciones que tiene el país a la libre expresión. La visita del Mister evidenció de nuevo las falencias de nuestra sociedad, entonces, la coyuntura sirvió para expresar la oprobiosa situación de los campesinos sin tierra y de los pobladores sin casa y sin empleo. Para expresar nuestro rechazo a la hambruna y a la carestía del maíz. Por eso la evaluación hay que hacerla con ojos de guatemalteco, pensando en Guatemala. En como superar la inequidad y la injusticia. El visitante ya se fue a seguir con sus guerras y su envenenamiento global. Nosotros volvemos a nuestros ancestrales problemas. Agregar comentario: |
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