El planeta celebra hoy el Día Mundial del Agua, elemento esencial para la vida. Guatemala, un país particularmente favorecido con abundantes fuentes de ese líquido, no puede menos que aprovechar la ocasión para reflexionar en torno al tema.
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El planeta celebra hoy el Día Mundial del Agua, elemento esencial para la vida. Guatemala, un país particularmente favorecido con abundantes fuentes de ese líquido, no puede menos que aprovechar la ocasión para reflexionar en torno al tema.
Lo cierto es que los guatemaltecos hemos dañado mucha de nuestra riqueza acuífera, desperdiciamos buena parte de aquella que aún poseemos y nos abstenemos de hacer lo necesario para garantizar que nuestros hijos cuenten con ella en el futuro.
Según datos del Ministerio de Salud, nueve de cada diez poblaciones del país descargan sus aguas servidas en cauces de ríos nacionales. Las plantas de tratamiento de agua instaladas en el área metropolitana en el año 2004, de acuerdo con el Plan Ambiental de ese año, alcanzaban apenas para atender el 5 por ciento del líquido utilizado en la zona de influencia de la capital.
Se cree que los habitantes de áreas urbanas en el país consumen más del promedio aceptable de utilización en el mundo. Hay hogares en la ciudad de Guatemala, sobre todo en las zonas más acomodadas como la 14, 10 y 15, que no se conforman con 1600 litros diarios –el consumo promedio en países desarrollados– sino llegan a consumir hasta 3 mil litros al día. En contraste, muchos hogares de la zona 18 sólo pueden consumir 850 litros diarios.
El uso excesivo de agua en el país ha provocado que ricos manantiales y surtidores de ella, como el pozo Ojo de Agua que provee en parte a los capitalinos, reduzca su nivel en más de 35 metros en los últimos 25 años. A este ritmo es improbable que los guatemaltecos del futuro disfruten de un bien vital, que ha abundado casi para todas las generaciones.
Según los pronósticos más serios (el Plan Ambiental 2004) en el año 2025 nos faltarán 289 mil millones de litros de agua para riego, industria, producción de energía o agua potable.
Al país le urge una Ley Nacional de Aguas que regule el recurso a escala nacional y que permita planificar su uso racional de acuerdo con las necesidades actuales y con las reservas existentes.
Esta es una tarea inaplazable para los guatemaltecos de hoy.
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