Debemos exigir justicia, gritar por ella si es necesario.
Álvaro Castellanos Howell
Un verdadero Estado de Derecho es el que está fundamentado en convicciones profundamente humanísticas y democráticas. Es la antítesis de un Estado de poder y más aún, de un estado terrorista. Uno de los principios sobre los que se debe cimentar el Estado de Derecho es la decidida convicción sobre la necesidad de asegurar la plena dignidad y la libertad inherentes a las personas. Si tanto gobernantes como gobernados no creemos fielmente en esto, no hay posibilidad de que dicho Estado surja, aunque nos llenemos la boca diciendo que lo tenemos.
Hago estas reflexiones, luego de leer la columna de Jose Rubén Zamora titulada “Terrorismo de estado: herencia ¿y destino?”. Citando a Vargas Llosa, Zamora hace hincapié que “El terrorismo de estado es la peor de las transgresiones a la cultura de la legalidad y de la libertad, pues es la manera más efectiva de hacer saber al ciudadano común –por quien las dicta y debe hacerlas cumplir– que las leyes no sirven, que ellas son un estorbo en situaciones de emergencia, que un Gobierno debe saltárselas cuando lo cree necesario para cumplir sus cometidos”.
Ahora que es ya irrefutable el hecho que sí hay ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas realizadas por escuadrones de la muerte, bajo el abominable nombre de “limpieza social”, está pasando justamente lo que Vargas Llosa proclama como la peor de las transgresiones a la cultura de la legalidad y de la libertad.
Los guatemaltecos debemos exigir que no se entronice la impunidad. No hay duda alguna que, más allá de la grave responsabilidad de las autoridades del Organismo Ejecutivo en materia de seguridad ciudadana, en este momento la responsabilidad principal recae sobre el sistema de administración de justicia. Debemos exigir justicia, gritar por ella si es necesario. No puede haber una verdadera democracia y paz, sin justicia.
Esperemos que, aún con lo infestado que se encuentra el Estado, sepan las autoridades actuales conducir con decisión y coraje los procesos para llevar a prisión a quienes han participado, por acción o por omisión, en esta desgraciada violación a la cultura de legalidad. Quizás era necesario llegar a “tocar fondo” para darnos cuenta qué tan profundo ha sido nuestro desprecio por el Estado de Derecho. Si no exigimos el esclarecimiento y el castigo de los horrores que se están viviendo, no esperemos que nuestros hijos o nietos puedan vivir en paz.
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1 comentarios:
sergio licardie V.: (2007-03-23 11:11:54 horas)
Si los delincuentes hacen las leyes para protegerse en el futuro no hay tal estado de derecho. Los 10 mandamientos no investigan, no juzgan ni castigan. Otras religiones son crueles y otras no se meten en líos
lvsergio2@cableonline.com.mx Maestro Primaria INRA
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