Actualidad: Edición DominicalChisec cuevas imponentes, hospitalidad comunitariaChisec tiene el olor de una taza de cacao recién batido, el sabor de un caldo de gallina criolla, el sonido del tucancillo y el calor de los brazos hospitalarios de los q’eqchi’. Por: Claudia Palma
Un grupo de voluntarios del Cuerpo de Paz llegó hace cinco años a Chisec. En la municipalidad no tenían el censo detallado de sus habitantes que ellos necesitaban con urgencia.
Sebastián Tut llevaba 34 años de trabajar en el Programa de Malaria, en la región; sin duda, él era de los pocos, si no el único, que podría tener la estadística, les explicaron. ![]() Con el tiempo, Sebastián sería uno de los enlaces prometedores para convertir a Chisec en uno de los destinos que el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) promueve hoy como Puerta al Mundo Maya. Sebastián o Besh como lo conocen en la comunidad, es operador de la Asociación Gremial de Turismo de Chisec (Agrituche), la cual agrupa a seis asociaciones comunitarias q’eqchi’s que promueven casi igual número de destinos turísticos. Chisec, a 290 kilómetros de la ciudad, es el segundo municipio de Alta Verapaz más grande en territorio. Bañado por 18 ríos, un riachuelo, 8 quebradas y la sierra de Chinajá, las montañas de Rubelsanto y Tuzlul Sechaj, Chisec es un paraíso para los aventureros. ![]() Se calcula que solo en el Parque Nacional Cuevas de Candelaria hay 65 cavernas con impresionantes formaciones de estalactitas. Este parque posee uno de los más grandes sistemas de ríos subterráneos, en los cuales pueden hacerse recorridos de tubbing. La misma experiencia puede repetirse en Mucbilha’l, siempre dentro de los límites del Parque Nacional Candelaria. Después de una caminata de 20 minutos, montaña adentro se llega a la cueva del Venado Seco. Al finalizar el recorrido, el visitante se encuentra con una especie de claro de bosque protegido por paredes gigantescas de estalactitas que con justa razón los guías llaman El Jardín.
Mientras comienza a ascender la montaña por un delicado sendero construido con piedras y arena, acarreados por la propia comunidad, Eduardo, uno de los guardarrecursos, cuenta cómo recolectaron Q15 mil de los Q60 mil que el dueño de la parcela a la entrada del sitio turístico pidió para otorgar el derecho de paso. Aunque en Chisec 235 comunidades poseen la tierra en forma mancomunada tras habérseles sido adjudicadas en calidad de Patrimonio Agrario Colectivo, el proceso de negociación para abrir paso hacia los sitios turísticos no ha sido fácil. Sin embargo, las comunidades como El Porvenir, administradora de las cuevas de Jul Iq’ y B’ombil’ Pek, han comenzado a gozar de los primeros frutos. Los réditos del proyecto se usan para dar pequeños créditos a los asociados.
Equipados con radiotransmisores, arneses y cables, los guías conducen al visitante hasta la entrada de la cueva de B’ombil’Pek. Ahí puede aprovecharse para hacer el descenso del barranco de 80 metros con una cuerda a rappel. ¡No hay nada comparado con la sensación de quedarse suspendido en el aire y observar las formaciones de estalactitas a la entrada de la cueva! Una vez con los pies asentados en la tierra debe hacerse un ejercicio de escalada para entrar a la gruta que contiene las primeras pinturas rupestres encontradas en uno de estos recintos. Atravesar sus reducidos túneles para explorarla hasta encontrar nuevamente el claro del bosque donde se comienza la experiencia debe ser lo más parecido a un viaje intrauterino, es como si se volviera a nacer. Agregar comentario: |
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