Opinión:El éxito en una sociedad fracasadaEn el largo plazo, el éxito personal no es sostenible en un ambiente hostil, precario e inestable. Por: Mario Fuentes Destarac
El éxito personal supone haber alcanzado las metas propuestas, así como la obtención de reconocimiento por parte de los demás. Son medidas del éxito personal la rentabilidad de negocios e inversiones productivas, el resultado positivo de esfuerzos, sacrificios y empeños, el feliz desenlace de actuaciones no lucrativas y la riqueza, el bienestar, el prestigio, la fama, la autoridad moral y, por supuesto, el poder.
No obstante, la suma de los éxitos de individuos o grupos en sociedades como la nuestra no necesariamente se ha traducido en la consecución de una sociedad decente, en la que se reconoce y garantiza el respeto mutuo y el imperio de la ley, y en donde se valora el diálogo racional, la cohesión social y el sentido de pertenencia. La paradoja que se observa en países como Guatemala es la existencia de individuos exitosos en sociedades fracasadas, ya que si bien el éxito personal es elocuente, la colectividad está infectada de conflictividad, desorden, incertidumbre y criminalidad. Trágicamente, vivimos en una sociedad en donde reina la impunidad, se humilla a los seres humanos, se recurre constantemente a las vías de hecho y se privilegia el abuso y la arbitrariedad. Por supuesto, bajo estas condiciones adversas, para salir adelante, en lo personal, se necesita, además de una gran capacidad para sobrevivir, de mucho arrojo y determinación personal para emprender y triunfar. En sí, el riesgo de que se frustre un proyecto, una inversión o un esfuerzo es altísimo. Son síntomas de una sociedad fracasada la ausencia de autoridad estatal, la limitada e insuficiente resolución de conflictos, la justicia por propia mano, el transitar al margen de la ley y los bajos niveles de desarrollo humano (educación, salud, alimentación, trabajo, etcétera). El fracaso social está signado por una precaria organización social y por una incapacidad manifiesta para generar solidaridad, cooperación y cohesión. Por un lado, la ausencia de movimientos, agrupaciones y partidos estables impide proyectar hacia el futuro convicciones y concepciones, en tanto que la falta de inversión social estratégica no permite la formación de recursos humanos y de capital de alta potencia. En mi opinión, en el largo plazo, el éxito personal no es sostenible en un ambiente hostil, riesgoso e inestable. Sin duda, la descomposición social impacta negativamente en la dinámica individual, ya que frustra proyectos, negocios y empeños. En medio del temor, la inseguridad y el peligro, se consumen los anhelos, las esperanzas y las fuerzas. De suerte que la obligación de todo ciudadano no solo es lograr el éxito personal, sino también participar activamente en la vida nacional y soportar con convicción y responsabilidad las cargas colectivas. Agregar comentario: |
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