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Opinión:

Ernesto Capuano Del Vecchio

Un ángel de la guarda de los migrantes internacionales.

Por: Eduardo Velásquez

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Nacido en Xelajú, el 20 de noviembre de 1914; Capuanito se encuentra temporalmente entre nosotros, en una visita de diez días acompañado del ex decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Gilberto Castañeda Sandoval; ambos residentes en México. Fueron sus padres José Capuano Conde y Emanuela del Vecchio. Tuvo tres hermanos: Dante, Carlos y Ernestina; ya todos fallecidos. Fue educado en el Colegio Minerva de la Ciudad de la estrella –como denominara a Quetzaltenango el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob– cuya directora fuera la insigne educadora María Teresa Benett de Rolz y fue su maestra de primeras letras, junto a Jacobo Arbenz Guzmán, la señora Martha Florencia Samayoa de Carrera, abuela materna de quien escribe. Se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el famoso Instituto Nacional de Varones de Occidente (INVO) y migró hacia la capital de la república para continuar sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, cuando esta se ubicaba en las actuales instalaciones del Museo Universitario (Musac). Eran los tiempos de la dictadura ubiquista y tuvo que expatriarse en México, por primera vez.

La vez primera que oí su nombre fue de la boca de José Fernando Velásquez Carrera, mi hermano mayor ya fallecido. Durante los años de su estudio en la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México en donde recibiera el Doctorado en Derecho Internacional, Fernando supo de las innumerables acciones de bondad que este abogado y notario quezalteco hiciera a favor de miles de inmigrantes españoles –en tiempos de la emigración republicana– y latinoamericanos –en los diversos tiempos de las indecibles dictaduras– en México y que se extendiera a cientos de centroamericanos y guatemaltecos que llegaban emigrados o expatriados al país hermano. Otro querido amigo, Francisco Rodas Maltez me confirmó tales ejecutorias. Así que Ernesto se preocupó de ayudar en sus trámites migratorios ante las autoridades mexicanas a todos aquellos hermanos españoles y latinoamericanos que llegaban desamparados a México y que necesitaban regularizar su situación para trabajar o estudiar en el país de Benito Juárez. Todo ello sin cobrar un “solo centavo”. Un ángel de la guarda de los migrantes internacionales, como se diría hoy y de los exiliados de siempre.

Con la llegada de la primavera democrática de Guatemala, Ernesto funge como asesor del Banco Nacional Agrario y en 1951 contrae nupcias con la dama mexicana Carmen García Zepeda de Capuano, con quien comparte su vida, que llega ya a la altura de los 93 años. Con la intervención norteamericana de 1954 se exilia nuevamente en México en donde vive hasta la actualidad.
Esperamos en breve que Ernesto pueda incorporarse a la vida universitaria en Guatemala en donde esperamos pueda escribir sus memorias y que el Consejo Superior Universitario conozca el expediente para otorgarle el Doctorado Honoris Causa que la Universidad de San Carlos de Guatemala solo otorga a ciudadanos con tales virtudes académicas y humanísticas.   

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6 comentarios:

  1. Rolando Alecio R.:
    Este quetzalteco imprescindible, en términos de Bretch, también merece que esta su tierra le renueve, le confirme y le agradezca la ciudadanía altense; como ha sucedido con otros paisanos universales. Bienvenido don Ernesto.
  2. María Mercedes Paiz de León:
    Tiene usted toda la razón, Don Ernesto es un ser humano maravilloso y un gran SEÑOR.
  3. sergio licardie V.:
    Si no se le puede nombrar patrimonio mundial de la solidaridad voto por el doctorado de la USAC<BR>lvsergio2@cableonline.com.mx Maestro Primaria INRA<BR>
  4. angel palma:
    Yo he sabido de la vida del Abogado del pueblo, don Ernesto Capuano, y se que ha ayudado a infinidad de gente, no solo guatemaltecos, en especial gente pobre sin cobrarles para su legal estancia en tierras mexicanas, ádemas de ser un gran revolucionario y Doctor en Derecho por la UNAM, por lo considero justo que la USAC le conceda su maxima distinción y su vida que sirva de ejemplo en esta sociedad individualista.
  5. Carlos Castro-Furlan:
    La ayuda que nos ofrecio en aspectos migratorios a infinidad de guatemaltecos que tuvimos la suerte de "aterrizar" en su apartamento de la calle Bucarelli fue poca con respecto a la ayuda humana que nos brindó con sus palabras de aliento a aquellos que empezabamos a conocer lo que es el exilio en los años 70.



    En la casa de Don Neto siempre hubo un plato de comida, para aquellos que como yo llegabamos de improviso, recomendados por un amigo de otro amigo e inmediatamente nos adoptaron como amigos.



    Mi querido Maestro Capuanito, que el Gran Arquitecto del Universo lo bendiga y lo mantenga con salud ya que solo los hombres de alma limpia como usted a sus 93 años sigue siendo de los de siempre a como dijera aquel otro "chivo universal" de nombre Otto Rene Castillo.



    Sepa que aun y cuando tenemos mas de 20 años de no vernos, le sigo guardando eterna gratitud, por las palabras de aliento que me brindó en los momentos mas difíciles de mi exilio mexicano.



    Con las muestras de mi mas alta estima.



    Su amigo Carlos Castro-Furlán "Cebolla"
  6. Moises David Pop Velasquez:
    Bueno pues, bienvenido maestro, espero tener la oportunidad de conocerlo y estrechar su mano..

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