Término que designa la comunidad de gentes y personas que usan el idioma francés. Se pueden distinguir países donde el francés es lengua oficial aunque no obligadamente materna; aquellos donde es la lengua materna de gran parte de su población; aquellos donde es idioma de difusión cultural y donde es lengua empleada por determinadas clases sociales con fines intelectuales y diplomáticos.
El éxito de la francofonía es indudable, puesto que el número de franco parlantes –de una forma u otra– ronda los 250 millones de seres dispersos en el mundo.
En Guatemala el francés –después de un período de adormecimiento– está viendo un renacer gracias a las actividades de la Alianza Francesa en sus nuevas instalaciones y al éxito normativo del Liceo Jules Verne que ha adquirido notoriedad.
La francofonía internacional se festeja una vez al año con manifestaciones de orden diverso y es así que dentro de dicho contexto el embajador de Francia en Guatemala, S.E. Norbert Carrasco-Saulnier, y su esposa Christine han organizado –por segundo año consecutivo– una velada poética franco guatemalteca.
Como aporte del Rincón de Casandra a dichos festejos presentamos a continuación la interpretación libre en español de una prosa poética del escritor francés Charles Baudelaire –final del siglo XIX– uno de los dos autores denominados “poetas malditos”, siendo el escritor Arthur Rimbaud el que completa dicho dúo de intelectuales antisistema de esa generación. Advertimos que este texto contiene cierto sesgo misógino lo que deberá ser achacado únicamente a Baudelaire y de ningún modo a este columnista...
Poema: Los Ojos de los Pobres.
“¡Ah! ¿Quiere usted saber por qué la odio ahora? Le será sin duda a usted más difícil entenderlo que a mí explicárselo, ya que es usted el más claro ejemplo de impermeabilidad femenina que se pueda concebir.
Habíamos pasado juntos un largo día que me había parecido corto, y nos habíamos prometido entonces que nuestros pensamientos nos serían comunes a ambos y que nuestras dos almas se fundirían irremediablemente en un crisol único –sueño que no es en sí nada original puesto que deseado por muchos hombres nunca ha sido logrado por ninguno…
Al final de la tarde un poco cansada quiso usted instalarse en la terraza de un café recién inaugurado en la esquina de un boulevard recién abierto. El café brillaba con todo su esplendor. Las lámparas derrochaban su luz iluminando las paredes recién pintadas, los espejos resplandecían al reflejar las cornisas doradas, los frescos de colores vivos representando pajes paseando bellos galgos, damas risueñas con halcones sentados en sus puños, ninfas y diosas llevando sobre sus cabezas canastos con frutas exóticas y suculentos manjares en platos de oro y finas porcelanas de Bavaria. Toda la Historia y toda la Mitología puestas al servicio de la glotonería.
Justo frente a nosotros en la calzada se hallaba parado un buen hombre, de unos cuarenta años, la barba grisácea, de aspecto cansado, con un niño tomado de la mano y sosteniendo en brazos otro ser demasiado débil para poder aun caminar. El hombre hacía oficio de niñera, paseaba a sus hijos en el aire fresco de la tarde. Todos ellos en harapos.
Estos tres personajes estaban extraordinariamente serios y esos seis ojos contemplaban el café recién inaugurado con igual admiración aunque matizados por la edad. Los ojos del padre decían: ¡Qué bello, qué bello, se diría que todo el oro del pobre mundo se hubiese concentrado en esas paredes. Los ojos del pequeño infante: ¡Qué bello, qué bello pero es un lugar en donde solo pueden entrar gentes que no son como nosotros”. En cuanto a los ojos del más pequeño, estaban demasiado fascinados para mostrar otra cosa que no fuese una admiración estúpida.
Los cancioneros pretenden que el amor torna el alma buena y suaviza el corazón. La canción tenía razón en esa oportunidad relativamente a mí. No solo estaba yo enternecido por esa familia de ojos, pero también un poco avergonzado de nuestros vasos llenos más grandes que nuestra sed. Fue entonces y con ese sentimiento que busque su mirada, amor mío, para leer “mi pensamiento” en sus ojos tan bellamente verdes y de mirada extrañamente dulce cuando usted inesperadamente me dijo con voz irritada : “Esos mendigos me son inaguantables con sus ojos abiertos como zaguanes. ¿Podría pedirle al mozo del café que los aleje de aquí?”.
“¡Qué difícil es comprenderse –amado ángel– y cómo el pensamientos es incomunicable aún entre seres que se aman”.
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3 comentarios:
hugoblanco: (2007-03-29 16:10:53 horas)
hablando de misóginos, don Ariel se pinta solo... si no ayuda no estorbe.
ariel batres m: (2007-03-29 12:04:34 horas)
el hecho de que usted sea frances o descendiente de los mismos no quiere decir que tenga que exaltar el idioma a manera de intento criollista. use la columna para publicar temas de interés y debate actual y si tanto le apasiona la literatura francesa al menos busque relacionarla con la guatemalteca. por ejemplo, a Jose Milla le decían el Stendalh de Guatemala. sino deje temas tan presuntuosos para las mujeres columnistas como margarita carrera.
juancarlos matta: (2007-03-29 05:41:38 horas)
"J'ai une grenouille dans mon bidet!"
et "Votre grenouille a mangé mon dejeuner"
son mis dichos francophonos favoritos.
Juancaglus Magtta.
3 comentarios: