Nuevamente deseo referirme a la elección del nuevo Procurador de los Derechos Humanos. Este es un cargo muy importante y de mucha trascendencia en la vida pública de nuestra sociedad, como para dejarlo en manos de los funcionarios más incapaces y corruptos del Estado, esto es, los diputados. Quien elija al Procurador debe ser un ente ad hoc conformado por representantes de instituciones respetables y con credibilidad (la Usac, la Iglesia, sectores de la sociedad civil, etcétera). Dicha elección no debe quedar únicamente en manos de los diputados, mucho menos de los actuales, pues algunos de estos tienen vínculos con el crimen organizado y otros solamente ven sus intereses partidarios. La manera de elegir al Procurador debe cambiar.
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