Que pena y vergüenza da ver que algunos maestros se prestan con la mayor desfachatez para sacar una caricatura de las autoridades, jefes y no conformes con esto se van como corderos a manifestar, causando con ello que sean otros los que se llevan las naranjas maduras (cabecillas), y se queden los troncos (maestros) humillados y mal vistos a nivel nacional y cruzando fronteras. Estos hechos causan indignación; razón hay para que se piense que “ hay personas que pasan por la escuela”, “pero la escuela no dejó nada en ellos.” ¿Qué dirán los alumnos ante esto? ¿Será un buen ejemplo para ellos? ¿Qué esperan de la juventud?, además de los padres, ¿quiénes son sus espejos?, ¿qué les están enseñando? ¡Si están viendo la forma tan vulgar en que se comportan sus mentores! Los maestros somos alfareros, al tener en nuestras manos el barro (los niños) para darles forma, si no conseguimos perfeccionarlos hacemos hasta lo imposible para darles la belleza y el colorido del respeto y educación. ¡Bien como dicen que nadie puede dar lo que no conoce ni tiene!
Las palabras conducen pero los ejemplos arrastran.
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