Aunque la nota que apareció en la página 4 de la edición del sábado 31 de marzo es muy escueta, pone en evidencia el clima de fundamentalismo cristiano que se vive en nuestro país. Vivimos en un país donde la Constitución ampara la libertad de cultos, y aunque las estadísticas revelan que la mayoría pertenece a alguna de las múltiples facciones seguidoras del Hombre de Nazaret, esto no quiere decir que estos tengan libertad de atropellar el derecho de manifestar su fe a nadie, incluyendo a los seguidores de José Luis de Jesús Miranda, a quienes la nota no vincula con actividad delictiva alguna. Decorarse la piel con letras o números tampoco transgrede nuestra Carta Magna.
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