Archivo:

Actualidad: Solo en la web

La difícil tarea de conseguir un buen padrino

La Fundación Remar busca padrinos para los niños de sus 17 hogares. Si encontrarlos es difícil, imagínese lograr que sean constantes y que quieran donar su tiempo.

Por: Paola Hurtado

Menor Normal Grande
logo_remar
logo_remar
Siempre resulta complicado pedir dinero. Convencer a alguien que quiera apoyar una causa noble requiere sutileza y habilidades persuasivas. El nivel de dificultad aumenta si la petición implica una donación mensual de dinero.

Y si implica dar tiempo y cariño, la tarea se vuelve titánica.

Quién mejor para contarlo que los misioneros de la Fundación Remar. La organización cuenta con un programa de apadrinamiento que, en ocho años de existencia, apenas roza los cien miembros. Son personas que donan Q100 mensuales para contribuir con los 17 hogares que sostiene Remar. Pero por más que se esfuerzan los voluntarios en captar a nuevos altruistas, la cifra crece a un ritmo más lento que las necesidades.

Remar nació en 1982 en Vitoria, España, para ayudar a drogadictos, presidiarios, trabajadoras del sexo y delincuentes a reinsertarse en empleos y familias. La obra de esta organización no gubernamental comenzó en Guatemala en 1992. En estos 15 años de existencia sus programas se han ampliado a niños, adolescentes y ancianos marginados. En la actualidad atiende a mil personas, la mitad de ellas son menores de edad.

La fundación cuenta con 11 hogares exclusivos para alojar a los menores que les refieren las magistraturas del organismo judicial. Son niños que han tenido problemas con drogas o alcoholismo, que han sido abusados y maltratados, o que son portadores de VIH.

Los hogares funcionan a manera de casas. Están a cargo de un matrimonio que los cuida durante su estadía, que puede ser de meses o hasta que cumplan los 18 años. Los pequeños reciben alimentación, atención médica y dental y asisten a uno de los tres colegios de la fundación. También participan en talleres ocupacionales para aprender un oficio.

Remar se sostiene con donaciones y con el trabajo no remunerado de sus misioneros y voluntarios. Pero en virtud de que los gastos son tan altos,
comenzó hace ocho años el programa de padrinos y madrinas, para costear los principales gastos de sus hogares.

“Pero no se reúne mucho”, cuenta Leticia Garcés, una misionera española que junto con su esposo se encarga de un hogar y de la comunicación y captación de fondos de Remar. Las colaboraciones de los cien padrinos permiten pagar los alquileres de algunas casas, el agua y la luz. Imposible que alcance para la comida, vestuario y alimentación de los huéspedes.

El programa de apadrinamiento de Remar ofrece apadrinar a un niño por Q100 (también se pueden aportar Q1,000 para subsidiar el sueldo de un maestro o Q2 mil para colaborar con un hogar completo). El padrino recibe la foto de su niño beneficiado y noticias sobre las actividades en las que el pequeño participa. Sin embargo, el dinero que aporta se reúne con el de los otros colaboradores para pagar gastos comunales de los hogares.

Aunque los padrinos pueden visitar a su ahijado, apoyarlo en sus estudios y compartir tiempo con ellos, la mayoría evita este contacto. “Ya nos cuesta bastante lograr que sean constantes con sus pagos. Es muy difícil que quieran venir a ver al niño. De los cien padrinos, solo cuatro lo hacen”, dice Leticia.

Remar realiza los cobros a los padrinos cada mes a través de un mensajero, luego de confirmar el pago por teléfono o por correo electrónico. “Si fueran depósitos a través del banco la gente nunca iría”, asevera Leticia. Y aun bajo ese mecanismo, siempre hay personas que solo aportan un mes y desaparecen.

Garcés también es la encargada de la página electrónica de Remar, un modesto sitio que aún está en construcción, pero que busca atraer a más interesados en ayudar con la causa. Leticia ha recurrido además al envío de correos electrónicos para promover el programa de apadrinamiento.

Su idea es encontrar a padrinos comprometidos con el proyecto, que se identifiquen más con los niños. Pero para lograr este interés e identificación, está convencida, no hay anuncio o mail que valga. La gente solo se compromete a donar su tiempo y su dinero cuando se convence de que serán bien utilizados, y principalmente cuando se siente conmovida. Y en Remar abundan esos elementos, asegura Leticia, solo hace falta querer verlos.
  • Actual 4.40/5
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Valor: 4.4/5

0 comentarios:

  1. No hay comentarios publicados por el momento.

Agregar comentario:


Nos interesa su opinión

Antes de enviar sus comentarios, recuerde que todos los mensajes son revisados, y de ser necesario también editados, previo a su publicación para evitar:

  • Mensajes firmados con anónimos, pseudónimos o sólo iniciales
  • Direcciones de correo inválidas
  • Palabras soeces
  • Comentarios fuera de tópico.

Gracias por su participación y recuerde que este espacio busca promover el diálogo y no la confrontación.

(obligatorio)


Captcha (obligatorio)