Municipalidades y vecinos del altiplano participan en la protección de fuentes de agua
El Programa de Apoyos Forestales Directos
del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) procura la
protección de las fuentes de agua en bosques naturales. El principal obstáculo que identifican es la
tala ilegal y la explotación inmoderada de “gallito” que impacta en la flora y
fauna del bosque.
Varias son las comunas del altiplano del
país que, en lugar de discutir el tema del agua, han decidido accionar para
frenar el deterioro de los espesos bosques naturales que cuentan con fuentes de
agua que abastecen sus municipios y parte de la capital.
Son 67 municipalidades las que participan
en el Programa Piloto de Apoyos Forestales Directos (PPAFD) que impulsa el MAGA
en las comunidades de las partes altas y medias de las cuencas de los ríos
Suchiate, Naranjo, Ocosito, Samalá y Nahualate ubicadas en la zona occidental
del país; además, en la zona central tienen injerencia en las partes altas y
medias de las cuencas de los ríos Madre Vieja, Coyolate, Achiguate, María Linda
y Motagua, según indica Francisco López, coordinador de dicho proyecto.
El PPAFD comenzó en 2000 y persigue dar
sostenibilidad en la protección de los bosques a través de otorgar pagos en
efectivo a municipalidades, dueños y pobladores para que estos realicen los
trabajos de vigilancia, mantenimiento y protección de las fuentes acuíferas en sus
terrenos.
El proyecto funciona principalmente en
comunidades del altiplano central al altiplano occidental del país, ya que
biológicamente es la cadena montañosa que alberga especies endémicas de flora y
fauna como el pinabete y el quetzal.
La Municipalidad de
Pastores, en Sacatepéquez, por ejemplo, protege 122 hectáreas de bosque
natural, que tienen en sus haberes fuentes acuíferas que abastecen aldeas,
caseríos y a la propia cabecera municipal.
El técnico forestal Alejandro Arreola
indica que desde que pertenecen al PPAFD debieron contratar a 30 guardabosques
que se encargan de las labores de protección de las fuentes de agua.
“Como proyecto protegemos dos fuentes de
agua, además, tenemos un vivero forestal de entre 50 mil y 70 mil plantas
nativas como ciprés, pino, jacaranda e hilamo (principal árbol utilizado para
la protección de manantiales), los metemos en áreas de recarga hídrica, no
importando que no estén incluidas en el programa. Hemos sembrado más de 120 mil
árboles en esta administración”, subraya Arreola.
Entre los principales problemas que
enfrentan está la explotación inmoderada de “el Gallito”, que es una de las
plantas parásitas que se dan en los bosques y que al extraerla afectan la fauna
y la flora.
¿Qué pasará cuando el programa finalice?
Arreola coincide con representantes
forestales de otras comunas en que después del PPAFD, ya tienen estudios para
proponer que estas áreas formen parte del Consejo Nacional de Áreas Protegidas
(Conap). “Lo ideal es que estas fuentes de agua sean protegidas para siempre y
la única forma es que se protejan por ley”, refiere.
José Rodolfo Cano, gerente de la finca
privada La Sierra,
que abarca la cuenca del río Xayá, el cual abastece a la ciudad, considera que
lo principal es involucrar a las comunidades aledañas para que en conjunto se
protejan las fuentes.
“Le daremos el manejo, y siempre tratamos
que las comunidades aledañas participen en este cuidado, ya que no solo uno es
el responsable. Hay personas que talan ilegalmente y ellos están faltando el
respeto a la propiedad privada”, subraya.
Indica que del proyecto reciben Q30 mil
al año y deben erogar más de Q100 mil ya que contratan guardarrecursos y
personal para el efecto. “Ellos son los guardabosques, quienes participan en
capacitaciones impartidas por el Maga y Conap”.
Capacitación constante
López señala que el incentivo es de Q450
por hectárea al año, por lo que el dueño del terreno debe realizar actividades
de conservación como rondas cortafuego y brechas para prevención de incendios,
siembra de árboles en lugares claros y de haber plagas deben solicitar planes
de saneamiento para evitar enfermedades.
“A la par de los incentivos damos un plan
de capacitación para que ellos adquieran conciencia de la importancia de las
fuentes de agua y el valor del agua, si no hay agua no hay agricultura, ni
consumo humano ni industria. Nuestro equipo técnico da asesoría a la gente para
que después se generen proyectos de ecoturismo y manejo forestal sin causar
impacto en la naturaleza”, refiere López.
Al finalizar el plan piloto se tiene
planteado generar actividades para la sostenibilidad de las fuentes de agua,
como fincas productoras de miel y la producción de semilla forestal
certificada.
Hasta 2005 se habían protegido más de 33
mil hectáreas de bosque natural con 3 mil fuentes de agua, distribuidas entre
153 beneficiarios de 72 comunidades.
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