Actualidad: Solo en la webMunicipalidades y vecinos del altiplano participan en la protección de fuentes de aguaEl Programa de Apoyos Forestales Directos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) procura la protección de las fuentes de agua en bosques naturales. El principal obstáculo que identifican es la tala ilegal y la explotación inmoderada de “gallito” que impacta en la flora y fauna del bosque. Por: Oscar Herrera
Varias son las comunas del altiplano del
país que, en lugar de discutir el tema del agua, han decidido accionar para
frenar el deterioro de los espesos bosques naturales que cuentan con fuentes de
agua que abastecen sus municipios y parte de la capital.
Son 67 municipalidades las que participan en el Programa Piloto de Apoyos Forestales Directos (PPAFD) que impulsa el MAGA en las comunidades de las partes altas y medias de las cuencas de los ríos Suchiate, Naranjo, Ocosito, Samalá y Nahualate ubicadas en la zona occidental del país; además, en la zona central tienen injerencia en las partes altas y medias de las cuencas de los ríos Madre Vieja, Coyolate, Achiguate, María Linda y Motagua, según indica Francisco López, coordinador de dicho proyecto. El PPAFD comenzó en 2000 y persigue dar sostenibilidad en la protección de los bosques a través de otorgar pagos en efectivo a municipalidades, dueños y pobladores para que estos realicen los trabajos de vigilancia, mantenimiento y protección de las fuentes acuíferas en sus terrenos. El proyecto funciona principalmente en comunidades del altiplano central al altiplano occidental del país, ya que biológicamente es la cadena montañosa que alberga especies endémicas de flora y fauna como el pinabete y el quetzal. La Municipalidad de Pastores, en Sacatepéquez, por ejemplo, protege 122 hectáreas de bosque natural, que tienen en sus haberes fuentes acuíferas que abastecen aldeas, caseríos y a la propia cabecera municipal. El técnico forestal Alejandro Arreola indica que desde que pertenecen al PPAFD debieron contratar a 30 guardabosques que se encargan de las labores de protección de las fuentes de agua. “Como proyecto protegemos dos fuentes de agua, además, tenemos un vivero forestal de entre 50 mil y 70 mil plantas nativas como ciprés, pino, jacaranda e hilamo (principal árbol utilizado para la protección de manantiales), los metemos en áreas de recarga hídrica, no importando que no estén incluidas en el programa. Hemos sembrado más de 120 mil árboles en esta administración”, subraya Arreola. Entre los principales problemas que enfrentan está la explotación inmoderada de “el Gallito”, que es una de las plantas parásitas que se dan en los bosques y que al extraerla afectan la fauna y la flora. ¿Qué pasará cuando el programa finalice? Arreola coincide con representantes forestales de otras comunas en que después del PPAFD, ya tienen estudios para proponer que estas áreas formen parte del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). “Lo ideal es que estas fuentes de agua sean protegidas para siempre y la única forma es que se protejan por ley”, refiere. José Rodolfo Cano, gerente de la finca privada La Sierra, que abarca la cuenca del río Xayá, el cual abastece a la ciudad, considera que lo principal es involucrar a las comunidades aledañas para que en conjunto se protejan las fuentes. “Le daremos el manejo, y siempre tratamos que las comunidades aledañas participen en este cuidado, ya que no solo uno es el responsable. Hay personas que talan ilegalmente y ellos están faltando el respeto a la propiedad privada”, subraya. Indica que del proyecto reciben Q30 mil al año y deben erogar más de Q100 mil ya que contratan guardarrecursos y personal para el efecto. “Ellos son los guardabosques, quienes participan en capacitaciones impartidas por el Maga y Conap”. Capacitación constante López señala que el incentivo es de Q450 por hectárea al año, por lo que el dueño del terreno debe realizar actividades de conservación como rondas cortafuego y brechas para prevención de incendios, siembra de árboles en lugares claros y de haber plagas deben solicitar planes de saneamiento para evitar enfermedades. “A la par de los incentivos damos un plan de capacitación para que ellos adquieran conciencia de la importancia de las fuentes de agua y el valor del agua, si no hay agua no hay agricultura, ni consumo humano ni industria. Nuestro equipo técnico da asesoría a la gente para que después se generen proyectos de ecoturismo y manejo forestal sin causar impacto en la naturaleza”, refiere López. Al finalizar el plan piloto se tiene planteado generar actividades para la sostenibilidad de las fuentes de agua, como fincas productoras de miel y la producción de semilla forestal certificada. Hasta 2005 se habían protegido más de 33 mil hectáreas de bosque natural con 3 mil fuentes de agua, distribuidas entre 153 beneficiarios de 72 comunidades. Agregar comentario: |
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