Opinión:Una democracia inconclusaDespués de 22 años, muchos han perdido fe en el sistema. Por: José Carlos Zamora
La Historia ha demostrado que la democracia –el gobierno del pueblo– con sus atributos y sus deficiencias es el mejor sistema político que puede adoptar una sociedad para lograr el desarrollo integral de todos sus miembros e ir en busca del bien común.
Es el único sistema en el que las personas que lo integran tienen la posibilidad de influir abiertamente en el proceso de toma de decisiones con legitimidad a través de mecanismos de participación directa e indirecta. Quizás el mayor atributo de este tipo de organización social es que en él todos sus miembros son libres e iguales ante la ley. Ahora bien la transición de sistemas políticos autoritarios al sistema democrático no es automática. La misma requiere del transcurso de varios años y en la mayoría de casos incluso décadas, en las que los países y sus sociedades deben evitar los abusos de poder, la corrupción y desarrollar instituciones y legislación que sirva de base para cimentar un real y legítimo Estado de derecho que permita la participación activa de la sociedad civil, el respeto a los derechos humanos, el acceso a la justicia y la aplicación de la ley a todos por igual. De todo esto se deriva la seguridad jurídica y ciudadana que a su vez permite el desarrollo integral de todos y de la nación. Guatemala inició su período de democratización o transición política en 1985 y desde entonces hemos logrado grandes avances, pero no hemos logrado la consolidación de la democracia. Después de 22 años de transición seguimos en una democracia blanda o inconclusa que ha hecho que todos en mayor o menor grado perdamos fe en el sistema. Pero el hecho de aún no haber consolidado nuestra democracia no es culpa solo de aquellos que elegimos para administrar la cosa pública, es culpa de todos. Error de todos por nuestra falta de participación y por no promover la democracia activamente. Por creer que basta con ir a votar cada cuatro años para luego criticar y renegar pasivamente hasta las siguientes elecciones. Por no exigir planes de Gobierno concretos, su implementación y continuidad. Por no demandar el desarrollo de instituciones de seguridad y de justicia. Por no exigir el fortalecimiento y la democratización de los partidos políticos, cambios estructurales en nuestra administración pública, en el Congreso y en el Ejército. Y por seguir permitiendo el abuso de los derechos humanos y la falta de leyes de libre acceso a la información que permitan el escrutinio y la transparencia de la cosa pública. La única forma en la que lograremos consolidar nuestra democracia es comprometiéndonos a promoverla, participando activamente y exigiendo cambios a nuestro sistema actual. No olvidemos que lo que ocurre en nuestro país es nuestra responsabilidad y que el futuro del mismo está en nuestras manos. Visite: http://josecarloszamora.blogspot.com Agregar comentario: |
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