Así, como las olas del mar, las canciones propagandísticas de los presidenciables son hoy persistentes y necias en exceso. ¡Lástima que la falta de seriedad y ética de los candidatos sea tan evidente! Guatemala atraviesa serios problemas a todo nivel. Corruptos, narcos, incapaces y mentirosos afloran en la política y las instituciones del Estado. Incluso el hombre que fue aplaudido por su labor en los presidios tiene pésimos asesores, promoviendo promesas con una canción ofensiva, porque no estamos de fiesta. ¿Por qué continúan vendiendo mentiras? Ninguna propaganda ofrece cambios concretos y congruentes a la realidad.
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