Los salvadoreños dejaron de visitar Guatemala a raíz del atentado hacia los diputados del Parlacen (elPeriódico, abril). Si negamos la realidad en la que vive Guatemala, cometemos un grave error. Un columnista mencionaba que la delincuencia y la inseguridad son normales en todas las grandes ciudades. Sin embargo, mal de muchos, consuelo de tontos. Ni la “comunidad internacional” ni las generaciones antes que las nuestras están haciendo nada para cambiar el status quo. Los que aprovechan la pasividad de los chapines son los narcotraficantes y los delincuentes. Que nuestros socios comerciales nos aíslen es motivo de preocupación: algo malo pasa y debemos solucionarlo lo más pronto posible.
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