Pasamos, en familia, nuestros días de Semana Santa en la aldea Chipaj, Chicamán, en Quiché. La aldea tiene ahora electricidad y callejones amplios, la atraviesa una carretera de terracería que la comunica con el municipio. Allí comienza el asfalto nuevo hacia Santa Cruz del Quiché. Falta aún el asfalto hacia Cobán, pero parece que ya se acabó el dinero que habían presupuestado. ¿Qué harán ahora? Ojalá el proyecto sea acabado en su totalidad porque eso lleva prosperidad a muchas comunidades. La gente, campesina en su mayoría, nos permitió un contacto con su sencillez. La aldea fue azotada con crueldad por la guerra. Escuchamos historias tan deshumanas que parecían increíbles. El contraste entre la guerra y la paz nos quedó claro. Descubrimos la importancia que tiene el hecho de que nuestros hijos en las escuelas y colegios conozcan esa historia descabellada
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