Los servicios de inteligencia y de contrainteligencia acaban de hacer uno de los grandes descubrimientos de su vida: la red de Internet. Les costó más de diez años entender las posibilidades de la tecnología, pero bueno, más vale tarde que nunca, y como diría el presidente Berger, lo importante es que Guatemala marche con paso firme hacia el futuro.
Ahora los encargados de armar campañas negras y/o desinformativas se la pasan en estado de perenne excitación redactando falsos comunicados, cartas chafas y presentaciones idiotas de power point. De seis meses a esta parte, mi correo electrónico se ha visto inundado de mensajes redactados por toda clase de iletrados y firmados por Alfonso Portillo, Álvaro Colom, Carlos Vielmann, Alejandro Giammattei... En el último, Erwin Sperisen , por ejemplo, reconoce haber iniciado una especie de guerra santa; en otro, Sandra de Colom nos informa que le pega a su marido, y así.
Más allá de la estupidez pura y simple, de la redacción parvularia y de un sentido del humor chocarrero e infame, lo que llega a sacar de quicio es que crean que sos idiota y que te tragás cualquier cosa. Pero hay algo más que resulta puramente inquietante: ¿Qué se necesita para formar parte de uno de estos equipos de inteligencia? ¿Ser analfabeta? ¿Tener un gusto pronunciado por la patanería en todas sus variantes?
Muchas de estas personas, me cuentan, reciben sueldos importantes de instituciones privadas y del Estado. ¿Para qué les pagan?, ¿para que redacten con las patas mensajes imbéciles dignos de un fronterizo? ¿Creen sus empleadores en la efectividad de tan estúpida empresa?, ¿piensan que la gente que contratan para tales servicios es realmente inteligente? Y si así lo creyeran, ¿en qué medida podemos confiar en la sensatez de la gente que nos gobierna o que pretende gobernarnos?
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4 comentarios:
Camila Smith: (2007-04-18 15:42:25 horas)
Yo soy tan recha que ni esos correos me llegan jeje. Pero una buena columna de mi siempre muy estimado Aceituno.
Wingston González: (2007-04-17 19:17:55 horas)
acertado. muy acertado. todos los días recibo e-mails en cadena y es increíble la cantidad de "firmantes" que se acumulan hasta llegar a mi buzón. lo cual me hace sospechar que de alguna manera funcionan y crean microfisuras en la opinión pública.
ayer me llegó uno hablando sobre la homosexualidad de un candidato y haciendo un llamado para que nos unieramos contra la "aberración que significa tener a un presidente homosexual". iban más de quinientas firmas, sólo en la línea que llegó hasta mi buzón.
qué buena nota. es la primera vez que leo está columna suya.
Manuel Aler: (2007-04-17 13:58:21 horas)
¡Cabal!
Ana Eugenia Jiménez: (2007-04-17 12:33:14 horas)
¡Qué razón tiene L. Aceituno! Un artículo verdadero e inteligente!
4 comentarios: