Una coincidencia útil, por ejemplo, para los evasores.
Acisclo Valladares Molina
En la Procuraduría General de la Nación (PGN), institución que ejerce la representación misma del Estado y la que debe prestarle los servicios de asesoría y consultoría a todos los órganos que la integran, se pagan sueldos de miseria, una de las razones por las cuales el Estado de Guatemala está en la caótica situación en que se encuentra.
Dejé la PGN en 1998, equiparados los sueldos de sus integrantes a los del Organismo Judicial y, en ese momento, un abogado de esa institución ganaba lo que un juez de Primera Instancia y los jefes de sus distintos departamentos, lo que los magistrados de la Corte de Apelaciones. Hoy, diez años después, ninguno de estos alcanza ni siquiera el que devenga un juez de Paz.
El Estado de Guatemala, representado por la PGN, pierde uno tras otro todos los juicios tributarios y los evasores y deudores del erario público se regocijan de su ineficiencia.
Cuando en abril de 1991 el presidente Serrano puso en mis manos el Ministerio Público (MP), institución que dirigí hasta octubre de 1992 –escasos 18 meses– me encontré con que esta no tenía ni siquiera una sola computadora ni un fax. Me encontré con un personal sumamente valioso pero abandonado, mal pagado y menospreciado por el resto de las instituciones del Estado. Todo esto no era casual, sino que se trataba de toda una concepción perversa en el manejo del Estado: se tenía en estas condiciones al Ministerio Público para mantenerlo en la más absoluta ineficiencia. No pasaba esto porque sí. Se le tenía así para que no tuviese capacidad de cumplir con las delicadísimas funciones puestas en sus manos y para que no pudiese colaborar, como debía, con los tribunales de justicia. Para que fuese incapaz de ejercer el mando que le correspondía ejercitar en la investigación de los delitos. Para que desatendiese la representación del Estado y fuese nulo en su labor de asesoría y consultoría de los órganos que lo integran.
La situación en que se tiene hoy a la PGN tampoco es una coincidencia. Se la quiere tener así, y se la tiene, para que sea incapaz de defender los intereses del Estado y, muy especialmente, los que le corresponden en materia tributaria –impuestos– materia en que resulta muy cómodo para algunos –los que mandan– que el Estado sea ineficiente.
El presidente De León Carpio supo brindar a la PGN todo su respaldo y el presidente Arzú su más absoluto respeto –al menos durante mi mandato, iniciado este bajo el gobierno de De León Carpio en 1994, y fue por eso que pude dejar a la PGN, en 1998, a la vanguardia de las instituciones del Estado, asumiendo incluso el carácter de agente principal del Estado de Guatemala ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para la debida defensa de sus intereses. Estos, después de entonces, quedaron sometidos al capricho y el desorden: todo a costillas de nuestros impuestos y de desatender tantísimas de nuestras más apremiantes necesidades.
Hago mis mejores votos porque el Procurador General de la Nación consiga para esta institución – una de las más importantes para el debido control del ejercicio del poder y para la debida defensa de los intereses de Estado – con perspectiva de Estado y no simplemente de Gobierno – los recursos necesarios para que, dignificado su personal, recupere su excelencia y su prestigio. Amén.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios:
G. Pacheco: (2007-04-17 13:18:02 horas)
El Sr. Acisclo Valladares es un personaje que da sorpresas. En el artículo de hoy, se manifiesta como uno de los mejores burócratas que hemos tenido en Guatemala. Si eso fuera cierto,que bien por él. Lo felicito. Le creo. Pero..... cuando se coloca en una posición tan dudosa y sospechosa de defender y mostrar su complacencia con personajes oscuros, como Colom (léase, recuérdese, y por favor no se olvide de la triangulación y lavado de dinero con el FRG)y Rabbé (recuérdese y por favor no olvide el Ministerio de Comunicaciones y sus "Caminos de la Oportunidad", Cuáles caminos? Oportunidad para quién?) es donde el Sr. Valladares deja mucho que desear, echando por la borda lo bueno que ha hecho al unirse al bando de los malos, de los corruptos, de los mañosos. Sr. Valladares: Ud. no necesita hacer eso. Si Ud. ha logrado ser visto por alguna parte de la población como una persona buena, ético, y con principios; por favor no guste de caminar por lo chueco, abandone esas ideas de pertenecer a grupos probados como malos.... No influya en algunas personas indecisas, no les venda ideas falsas, no manipule los pensamientos, porque bien sabe del gran daño que le puede hacer a Guatemala. Ud. sabe bien la influencia que tiene el 4to. poder: La Prensa..
Manuel Aler: (2007-04-17 10:07:20 horas)
Quienes vociferan en contra de toda función del Estado, especialmente sobre asutos tributarios, para poder hacer sus reales y mantener a Guatemala como su fincona -"guatemalita"- condicionan su financiamiento de campaña, a los partidos con mayores posibilidaes, para mantener a estas instituciones en trapos de cucaracha y aparezcan ante la opinió pública como meras cargas para los contribuyentes. Así es "guatemalita"...
2 comentarios: