Él es un empresario mexicano, millonario y popular. Ella es Premio Nobel de la Paz, líder indígena y mundialmente famosa. Ambos están juntos en el negocio de las Farmacias Similares, la cadena de boticas más grande de Latinoamérica, pero su relación comercial se asemeja más a un matrimonio mal llevado. Aunque su alianza no tuvo los resultados deseados y apenas se dirigen la palabra, el Doctor Simi y Rigoberta Menchú siguen apareciendo juntos en público, halagándose el uno al otro. Solo en algo se parecen y necesitan: ambos quieren ser presidentes.
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Buena Voluntad y Empresas
Desde su inicio, Menchú y Similares no comenzaron con buen pie. En 2003, cuando la Nobel y González crearon en Guatemala la sociedad Salud para Todos, con un capital de Q2 millones, ella era Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.
Fue bajo este cargo que ella se dirigió al Congreso mexicano para pedirle que aprobara una ley que pretendía reducir de 20 a 10 años la protección de las patentes de los medicamentos, bajo el argumento de que “la medicina es muy costosa para los pobres e indígenas”.
Parecía un solicitud loable, pero cuando la prensa de ese país reveló que Menchú era socia del Doctor Simi y que estaban por abrir sucursales en Guatemala, se armó tremendo alboroto. La criticaron con dureza por omitir con “descaro” sus intereses comerciales y escudarse en un rol de luchadora social.
En la Fundación Rigoberta Menchú Tum, además, no todos los colaboradores recibieron con agrado el anuncio de la coalición con las farmacias. Ya en ese entonces la prensa mexicana relacionaba a González Torres con lavado de dinero –un hecho hasta ahora no comprobado–, pero la líder indígena parecía estar determinada a incursar en los negocios. Un lado de ella, cuenta alguien cercano a Menchú, tenía la convicción de que a través de su proyecto podría ayudar a los más necesitados, el otro lado quería ser empresario, emprender un negocio que la hiciera sostenible y que le permitiera prescindir de las conferencias que periódicamente impartía en el extranjero, por las que ganaba alrededor de US1,000 por cada una, pero que también la obligaban a viajar y a distanciarse de su hijo, su esposo y su familia.
En febrero de 2004, Salud para Todos inauguró cinco farmacias más. El consejo administrativo estaba conformado por Menchú, su esposo, Ángel Canil (gerente de ventas), Mayra Mejicanos (gerente general), y algunos parientes de la Premio Nobel. Ese mismo año, Menchú y la activista en derechos humanos Helen Mack crearon Ajkun, una sociedad anónima a través de la cual abrieron sus primeras franquicias en la capital y Quiché. Canil fungió como presidente.
Pero los negocios no marcharon como esperaban. Según las proyecciones de Farmacias Similares, cerrarían 2004 con 50 locales y a mediados de 2005 aún iban por el número 44. Fue entonces cuando Salud para Todos lanzó el modelo “Chirris” que requería menos inversión (US$5 mil en vez de US$10 mil a US$25 mil) y locales más pequeños. El mismo Víctor González estuvo presente en la conferencia de prensa en la que anunciaron su meta de 500 farmacias antes de 2007. De nuevo les falló el cálculo.
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Amistades de Peligro
Durante el primer año de operaciones hubo franquiciatarios que solo vieron pérdidas. Es el caso de uno de ellos, que tenía su local en la capital y que encontró ilógicas algunas condiciones que le impuso la cadena (como no colocar barrotes para impedir asaltos) y con las cuales cerraba el mes con pérdida, aunque su dependiente devengara Q5 mil entre sueldo y comisiones. Salud para Todos le recompró la franquicia (garantía que ofrece en el contrato) y el empresario recuperó su inversión, excepto los casi U$10 mil que perdió durante los meses que tuvo el negocio.
En Salud para Todos, los números también estuvieron en rojo mientras la familia Canil Menchú estuvo al mando. Dos colaboradores cercanos cuentan que en el año que estuvieron a cargo no consiguieron recuperar la inversión inicial ni saldar las deudas.
Como era de esperarse, entre finales de 2004 y principios de 2005 se produjo el primer quiebre de las relaciones entre Menchú y el Doctor Simi. Ella y sus familiares fueron separados de la administración y el 50 por ciento de acciones de las que gozaba se redujeron a 33 por ciento, explica Canil. A finales de 2005, también se desligó el nombre de Farmacias Similares de la Fundación Rigoberta Menchú.
En un inicio, los locales de Similares estaban pintados de verde (el color de la fundación), tenían escrito el nombre de la organización y mostraban la fotografía de la Premio Nobel. Pero la Fundación nunca tuvo participación en la consultas médicas que se dan en las farmacias (como se ofreció al principio), ni recibió parte de las ganancias que generaba Salud para Todos, como era el trato con González.
Hay allegados a la Premio Nobel que califican esta situación como un engaño para la Fundación y para la propia Rigoberta. Y no les quedó duda de que el Doctor Simi había “utilizado” a la líder indígena cuando, a finales de 2005, tras una nueva discusión de la que no se conocieron los detalles, este mandó borrar el nombre de la Fundación de las farmacias. También se removieron las fotografías y la pintura verde. Las farmacias ahora están pintadas de azul y es la caricatura del Doctor Simi la que sobresale en cada local.
Qué pasó en esa reunión es algo que no se hizo público. Lo cierto es que en febrero de 2007 la reconciliación parecía no haberse dado. En una entrevista que se publicó en Enfoque, el suplemento político del diario mexicano Reforma, sobre sus negocios y aspiraciones políticas, Víctor González respondió que no apoyaría a Beatriz Paredes (la dirigente del PRI) porque “ya se había divorciado de ella” y de “la Menchú”.
Una de las interpretaciones que podría dársele a sus declaraciones es que el empresario reiteró el distanciamiento entre él y la Nobel, algo que a manera de rumor se conocía de sobra en Guatemala. elPeriódico intentó obtener una entrevista telefónica con González, pero Vicente Monroy, su relacionista público, indicó que estaba de viaje y no era posible establecer contacto. Sin embargo, aseguró que “el Contador” (como a González le gusta que lo llamen) no se refería a Menchú, sino a Paredes y que el entrevistador mezcló los nombres.
En la relación entre Menchú y el Doctor Simi siempre han abundado las discusiones y las reconciliaciones, según dan fe dos colaboradores. Sobre todo porque el magnate es un hombre difícil de llevar. Tanto en México, en su grupo “Por un país Mejor”, como en Salud para Todos en Guatemala, “se trabaja al son del carácter que amanezca el Doctor Simi”.
El señor González es una persona dada a las adicciones y a las depresiones, como él mismo lo admitió en una entrevista que le hizo Reforma. “He sufrido depresiones, tentaciones suicidas, adicción al alcohol y hasta eyaculación precoz, pero ahorita estoy perfectamente bien, con muchas ganas de ayudar a la gente. Soy empresario, político, de todo un poco”, le dijo al reportero antes de asegurarle que era feliz y que tenía siete mujeres, y a todas contentas.
Una de las cosas que más consternan de González es haberse lanzado a la Presidencia sin tener un partido político. Tan solo como precandidato gastó US$10 millones en campaña y ante la negativa del tribunal electoral de inscribirlo como independiente, conminó a los mexicanos a escribir su nombre en la boleta de votación. Se dijo que así logró alrededor de 150 mil “votos”, una cifra muy baja para una población de 104 millones de habitantes.
Aunque su cordura ha sido cuestionada, su habilidad como empresario es mejor calificada. El mercado de genéricos en México está liderado por él y su principal contrincante: su hermano Javier, el Doctor Descuento que tiene una cadena de farmacias bajo ese nombre.
El Doctor Simi abre en México 100 sucursales por mes y calcula cerrar este año con 4 mil locales. Sin embargo, pese a que aseguró que ingresaría a nueve países, solo lo ha logrado en Guatemala, Chile y Argentina. En este último país, tiene abierta una investigación en la Administración Federal de Ingresos Públicos por pérdidas fiscales de más de US$8 millones, las cuales podrían investigarse como un posible lavado de dinero, según publicó el diario Reforma en enero pasado. El vocero del Doctor Simi admitió que tuvieron 53 locales y que cerraron 10 de forma temporal.
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Franquicias van y vienen
Guatemala también ha desalentado al Doctor Simi en su intento por expandirse en toda Latinoamérica a través del “simisocialismo”, una teoría económica, social y política bautizada por él “que toma lo mejor del socialismo y lo mejor del capitalismo”.
En Salud para Todos no accedieron a conversar con elPeriódico (indicaron que solo González podía hacerlo), pero a juzgar por las cifras proporcionadas por el vocero Monroy, al menos una docena de inversionistas han devuelto sus franquicias.
De acuerdo con la papelería que recibió una interesada en comprar una franquicia de Similares a principios de 2006, la cadena tenía entonces 96 farmacias, 60 de ellas franquicias y 36 propias. Actualmente cuenta con 45 franquicias y 57 propias. Podría entenderse que Salud Para Todos ha recomprado al menos 15.
Otro de los franquiciatarios que devolvió dos locales explicó que la “experiencia fue grata”, pero no recibió el apoyo que esperaba, sobre todo en promoción y publicidad.
Un colaborador cercano a Salud para Todos asegura que Víctor González vino en marzo pasado precisamente para calmar las aguas y evitar más fugas de franquiciatarios. Ofreció nuevos incentivos para los inversiones y los dependientes de farmacias. Aumentó las utilidades de 30 a 35 por ciento, regaló franquicias y aumentó las comisiones.
En esa reunión estuvo el propietario de una farmacia “Chirris” en Minerva, Mixco, y cuenta que el Doctor Simi le dejó muy buena impresión. Él abrió el negocio en julio de 2006 y explica que de los Q12 mil que puede obtener de utilidad al mes, está obteniendo la cuarta parte, lo cual es normal porque aún está recuperando su inversión. Dice que lo motivó a invertir un amigo que está por abrir la sucursal número 11 y a quien le va muy bien.
Rigoberta Menchú es ahora una franquiciataria más, pero su sociedad Ajkun ha corrido con menos suerte. Tiene seis farmacias cuyo administrador es Ángel Canil, quien admite que “han tenido momentos bastante sufridos”. Helen Mack es más específica: en el último mes les asaltaron tres locales, algunos trabajan con pérdida y otros sin utilidades y, en resumen, el negocio “no ha cumplido las expectativas”. La activista en derechos humanos comentó que a su inversión en la sociedad, que ronda los US$50 mil, le había apostado su jubilación, pero, a juzgar por cómo marcha el negocio, está considerando en devolver las franquicias. No fue posible conversar con Rigoberta Menchú. Desde que arrancó su campaña como precandidata de Encuentro por Guatemala, su agenda está más llena que de costumbre.
Balanzas
La víspera de su presentación oficial como precandidata, durante su gira en Guatemala, el Doctor Simi comentó que la oferta de salud a precios accesibles para los guatemaltecos será “uno de los ejes principales de la campaña de Rigoberta”.
Algunos colaboradores cercanos a la Premio Nobel se atreven a pensar que González está utilizándola. No ven raro que un tipo que, si bien es millonario, no ha podido conformar un partido y los líderes políticos de México lo tachan de loco, vea en Menchú una figura que lo acompañe en su lucha por instaurar el “simisocialismo”. No en balde durante su precampaña publicó numerosos anuncios en revistas de pacotilla mexicanas, donde aparecía junto a la Premio Nobel exaltando que ambos ayudaban a los pobres.
Otros se inclinan a creer que Menchú también utiliza al Doctor Simi. El dueño del local en Minerva, por ejemplo, cuenta que está cansado de explicarle a sus clientes que “esa no es farmacia de Menchú”, como le preguntan casi a diario. Y ella no pareciera tener mucho interés en explicarle a la población que se separó de Farmacias Similares. Quizás porque mientras más asocie la gente la cadena con su nombre, más podría demostrar sus esfuerzos de ayudar a la gente de escasos recursos.
Lo que es un hecho es que estos dos aspirantes a Presidente obtienen diferente ventaja del vínculo que los une. Mientras los negocios del Doctor Simi le reportaron US$600 millones en ventas el año pasado, los beneficios que obtiene la Nobel por ser accionista de la sociedad son inciertos, y las ganancias por sus franquicias, escasas. Algunos allegados se atreven a decir que Menchú no pasa por una buena racha económica.
Pero, en medio de este sándwich de intereses, están los franquiciatarios y la pregunta obligada es si les afectará para bien o para mal que la cara más notoria de Farmacias Similares sea candidata a la Presidencia.
Es difícil prever el impacto. También es complicado pronosticar el futuro de la cadena de Farmacias Similares en Guatemala. Por un lado, es la segunda más grande del país después de Farmacias de la Comunidad –la tercera de mayor crecimiento en Centroamérica en los últimos tres años– y está muy por arriba de las tradicionales. Por otro lado, sus competidores, que le siguen de cerca sus pasos, ven con extrañeza que mantengan locales cerrados o que se observe poca afluencia de compradores.
Durante su vista de marzo, el Doctor Simi dijo que a partir de entonces consideraba la administración de las farmacias en Guatemala como una extensión de México. Despidió a su gerente general y ahora envía una vez por semana a su representante desde México para reducir costos. El magnate confía en que esta decisión enderezará el negocio. Algo así como “lo mismo pero más barato”.
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