laColumna: Lucha libre
Siempre he tenido complejo de casamentera, me encanta eso de buscarle pareja a las amigas, ver pro y contra de tal o cual candidato. Con un cuate éramos capaces hasta de realizar focus groups imaginarios para encontrar el target perfecto de tal o cual persona. No sé si habrá algún fruto amoroso real de esos juegos, aunque mi intuición más bien me dice que no. Lamentablemente cada vez funcionan menos mis intentos por emparejar a mis amigos, ya que con los años se han vuelto muy quisquillosos para esos menesteres. Quizá por eso, ahora me dio por probar alternativas a los pares amorosos. Aquí van algunas sugerencias en otros ámbitos profesionales.
Por ejemplo pienso que Eduardo Suger sería un excelente compañero de fórmula de Rigoberta Menchú, tendrían la combinación perfecta entre academia y experiencia de campo, entre visión científica y lucha infatigable. Del otro lado de la contienda electoral podría imaginarme muy bien trabajando a Zury Ríos junto con Pérez Molina. Por supuesto no quisiera que ganaran pero harían un interesante binomio presidencial. Sobre todo si la mano dura empezara en casa con el “suegro político”. También me da por imaginarme que organizo citas a ciegas. Me imagino por ejemplo a Rigoberto Juárez Paz compartiendo galletitas con Rosalina Tuyuc, Karen Fischer invitando a un trago a Amílcar Pop y hasta he llegado a pensar que a Cash Luna le caería bien una plática con María Eugenia Solís. Y si aún existiera Campiña me encantaría tocarle la campanita a un dúo compuesto por Anabella de León y Arzú Junior. Ya en el área de las comunicaciones les confieso que siempre he soñado con un programa de radio de debate real, algo así como Marta Yolanda con Filóchofo o Marielos Monzón compartiendo micrófono con Zapeta. Después de un par de programas al aire empezaría a creer que somos un país capaz de dialogar. Agregar comentario: |
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