Opinión:Fijate vos, Franz GalichFui honesto con tu pensamiento y con tu conducta durante tu vida. Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Fijate vos, Franz, que el pasado viernes 20 de abril, en el marco del XV Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, se desarrolló una mesa redonda en homenaje a tu vida y obra; entre los que participaron varios de tus colegas escritores, centroamericanos, latinoamericanos y europeos.
Como ya sabrás, nosotros solo pudimos informarnos por los medios de prensa de tu reciente fallecimiento en la hermana república de los hermosos lagos y regios volcanes. Por ello, y por otras tantas cosas que suceden en nuestra querida Guatemala, el luto se nos quedó atascado en la garganta. Para comenzar con tan justo homenaje, honorablemente merecido, el Dr. Dante Liano (Universidad de Milán, Italia) mi querido maestro en el Colegio Salesiano Don Bosco, hizo un relato acucioso de tu vida y obra. Recordó, entre otras cosas memorables, el inicio de tu carrera en la Revista Colegial Ecos del Don Bosco, que dirigiera el sacerdote y escritor Hugo Estrada –quien, por cierto, ha sido también homenajeado por estos días por cumplir cuatro décadas como escritor–, en la que muchos de nosotros hicimos nuestros primeros escritos. Hizo también mención de los años atroces que nos tocó vivir en los años setenta, en medio de nuestra vida universitaria, y de la forma cómo los esbirros de la dictadura militar te obligaron a expatriarte en Nicaragua. Dijo que habías sido estudiante de Agronomía y que luego corregiste el rumbo hacia las Humanidades. El relato del escritor Liano fluyó con una prosa llana y directa, contundente, como acostumbra el escritor chimalteco. Pese a su seriedad, pareció cálido y nostálgico. Dijo que no se te conocieron a lo largo de tu vida pecados “mortales” sino solo “veniales”; y como bien sabes, el que “reza y peca, empata”. En fin, Dante quiso decir en el lenguaje simple de nuestro pueblo que fuiste un hombre de Amatitlán “de a sombrero”. Que fuiste honesto especialmente con tu pensamiento y con tu conducta durante toda tu vida, lo que ya es mucho decir. Orgullosos deben estar tus padres, tus hermanos, tu esposa e hijos. Y no digamos el pueblo de Amatitlán. Posteriormente varias escritoras leyeron fragmentos de tus numerosos libros. Gustaron mucho partes de tus novelas Managua Salsa City (Devórame otra vez –con música incluida– y de Te diré quién eres (Mariposa Traicionera). Se impresionaron con El Ratero y yo me conmoví mucho al oír tu llamada de atención a los niños y a las niñas para que aprendieran a conjugar el verbo “Guatematar”: yo guatemato, tu guatematas, etcétera… Dijeron también que resucitaste a Pancho Rana y que La Guajira anda libidinosa soñando con aquella mansión para pasar a una mejor vida… Más allá del mediodía nos acercamos presurosos al altar mayor de La Naranja Pelada, en el corazón de Jocotenango, el antiguo pueblo de indios de Santiago de Guatemala y oficiamos un conversatorio como los de entonces con nuestras amigas, las poetas centroamericanas, Vida Luz Meneses y Waldina Mejía. No faltó a la cita Edelberto Torres, el Titio. A tu salud, Franz, y larga vida a tu obra. Agregar comentario: |
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