La semana pasada, fueron presentados en Guatemala los libros de la salvadoreña Claudia Hernández y de la costarricense Dorelia Barahona, en el marco del Congreso Internacional de Literatura Centroamericana (CILCA). Tres libros que abarcan temáticas distintas y que difieren mucho entre sí.
Claudia Hernández presentó el libro De fronteras, una colección de cuentos cortos en los que la muerte, lo grotesco, el sarcasmo y la realidad urbana están presentes. Por dos cuentos incluidos en esta obra, Hernández ha sido galardonada con el Premio Juan Rulfo, otorgado por Radio Francia Internacional, y el Premio Anna Seghers, otorgado a narradores jóvenes.
Cuénteme acerca de la mezcla entre lo surrealista y la realidad urbana que está presente en todos los cuentos. – Lo que pasa es que vivimos en un mundo donde las fronteras no existen, pero sucede que no abrimos los ojos. Todo esto está sucediendo a nuestro alrededor. Hay que detenerse y cuando te detienes, lo notas.
¿Por qué incluir elementos tan fuertes como la muerte y lo grotesco? – Por decirlo de alguna manera, estos son cuentos producto de la experiencia durante mi infancia. El Salvador estaba en guerra, y aunque nosotros vivíamos en una zona donde no había mayor peligro, siempre llega hasta ti y se va convirtiendo en parte de tu naturalidad. Es por eso que a la gente que ha vivido en situaciones más tranquilas quizá le parezca surrealista, pero en mi caso era el día a día.
¿Sus relatos son muy breves, por qué no hacerlo en un género de más largo aliento? – Yo me dedico solamente al cuento. Yo entiendo que cada género es una forma distinta de comprender el mundo, y la forma en la que yo lo he comprendido es el cuento.
¿Cómo han sido recibidos sus cuentos en otras partes del mundo? – Es curioso, porque parece que la distancia permite comprender un poco más la idea. Estos cuentos eran los que salían el domingo en el periódico de mi país y durante esa época no llamaron tanto la atención porque la gente estaba rodeada de mucha muerte y sangre. Sin embargo, la gente que lo ha leído fuera lo menos que ven es la sangre, ven los sentimientos que están tan presentes. Esa es la reacción más interesante, mientras más lejos están han sido menos distraídos por los efectos.
¿De dónde sale la inspiración para crear personajes tan fuera de lo común? – No hay distancia entre mi entorno e imaginación, pero de pronto a mí me causa mucha gracia que los hechos que piensan que son producto de la imaginación, son reales. Algunos de los personajes vivían en mi barrio, por ejemplo.
ENTRE DESEOS Y DECISIONES
Por otro lado, Dorelia Barahona presentó dos libros: Los deseos del mundo, de Alfaguara, un libro sobre un grupo de escritores y su modo de crear, y De qué manera te olvido, de editorial Piedrasanta, que cuenta la historia de cuatro mujeres que pasan por una etapa crucial en la vida, este libro la hizo acreedora del Premio Juan Rulfo que otorga el Instituto Nacional de Bellas Artes de México.
Cuénteme un poco acerca de los libros que presenta. – Tienen 18 años de diferencia, Los deseos del mundo es el libro más difícil que escribí hasta ahora, porque hay un juego intertextual complicado donde tuve que ver que todo encajara muy bien. Además hay hombres y mujeres y yo tenía que tener muchas voces dentro. De qué manera te olvido es más cercano, en el sentido de que son tres mujeres.
En “Los deseos del mundo”, usted habla de sus colegas escritores, ¿algún personaje tiene que ver con usted? – Todos los personajes, hombres y mujeres, tienen que ver conmigo incluso una chanchita salvaje, que aparece por ahí. Creo que hay un tema, y es el rol de una escritora y de un escritor, en el sentido de cómo escriben y cuánto les cuesta, hay diferencias.
En su país usted también es conocida por su carrera en la plástica, ¿cómo fusiona las dos disciplinas? – Todos mis libros son plásticos. Aunque yo estudié Filosofía, pinté durante muchos años. Ahora no lo hago, pero toda la teoría del color y de la imagen la tengo incluida en mis libros. Trato de pintar con la mente. Otra de las facetas visuales que tengo, se da desde que trabajé como guionista de televisión y me sirvió muchísimo porque aprecié de nuevo el valor de las palabras.
¿Cuáles son sus expectativas con estos dos libros que lanzó en Guatemala? – De qué manera te olvido lo escribí pensando en la cantidad de mujeres de 20 años que no tenían ningún texto de apoyo para aprender a vivir, a crecer, a ser mujer y creo que sigue siendo un libro muy válido para eso. En cuanto a Los deseos del mundo es muy interesante, porque yo quisiera saber qué piensan los artistas de lo que yo pongo ahí que es el proceso creativo, es como verse la habitación desordenada.
Hábleme un poco sobre sus planes futuros. – Voy a publicar con Norma una novela que se titula La ruta de las esferas. Es la primera vez que asumo algo histórico, de 1856 a 1910. Para hacerla hice una investigación extensa y me caminé Costa Rica, ya que el personaje es un caminante, de 56 años. Es algo nuevo para mí, pura elaboración ficticia.
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