He leído, como ustedes, las encuestas que sitúan la inseguridad como uno de los problemas más acuciantes del país. He visto también las respuestas de los candidatos a esos temores.
Seguridad total, ofrece Giammattei, con la mano alzada al estilo fascista. Mano dura nos promete Pérez Molina, con la frente fruncida y los labios apretados. Pero no va por ahí la cosa. Las proclamas electoreras se quedan en frases anecdóticas.
El problema fundamental del país es la notoria desconfianza que prevalece entre nosotros. Entre ciudadanos y Estado, en los sectores organizados entre sí y entre los individuos y esas organizaciones. Existe una sospecha permanente que distancia a los electores de los elegidos y una desconfianza mayor entre los contribuyentes y los cuentadantes.
Todos sospechamos que la justicia es discrecional y sirve a quien detenta el poder. Hemos visto el brazo disparejo de la ley estirarse para alcanzar a sindicalistas y dejar escurrirse a banqueros, mercenarios y otros.
¿Seguridad total para quiénes? ¿Mano dura contra cuáles? No se puede crear seguridad sin vencer la suspicacia. ¿Y cómo superar un rasgo tan enraizado en el carácter nacional?
Solo el cumplimiento cabal de la ley sin rasgos ni distinciones nos ayudará a establecer confianza. Solo cuando sepamos qué se puede esperar ante un comportamiento ilegal, sin que existan miramientos respecto a quién es el transgresor de la ley, podremos estar confiados en que hay una igualdad mínima. De otra manera, nos atenemos a lo de siempre, a que quien tenga más poder político o mejores recursos económicos, será siempre beneficiario de la impunidad.
Tenemos que exigir que un eje fundamental de Gobierno consista en habilitar a las instituciones del sistema de justicia para cumplir con su labor indiscriminada. De otra manera, sobrevivirá la inseguridad, hija primogénita de la desconfianza.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
2 comentarios:
Jorge Del Cid: (2007-04-30 16:49:33 horas)
Hace una semana aproximadamente platicaba con una amiga, el último día de mi visita a Guatemala. Le comentaba que donde estoy viviendo y trabajando es un país con mucha eficiencia en donde en un banco a lo sumo hago 5 a 8 minutos en trámites de pagos, depósitos o cambio de cheques. En Guatemala tuve la mala experiencia de esperar hasta 45 minutos para el pago de impuesto de circulación de vehículos. En otro tipo de trámites en otros entes estatales es de medio dia o hasta un dia entero.
Ella me decía, con un poco de resentimiento a mi comentario, que lo que pasaba era que en Guatemala somos muy pobres y por eso lo dilatado de los tramites.
Mi argumento fue exacatamente lo que usted dice en su columna; le dije, no, lo que pasa en Guatemala es qué hay mucha desconfianza. De hecho, cada lugar al que uno va (bancos, tiendas, restaurantes, instituciones públicas, etc), lo ven a uno con desconfianza, lo resgistran, le piden identificación, que firme exactamente como en su cedula; en sintesis, cada lugar la hace de policía. Y que decir, de nuestras instituciones; quién confía en la PNC, el sistema de justicia, los ministerios.
Me gustaria ser optimista y pensar que dentro de una o dos gneraciones mas realmente seremos un pais de guatemaltecos respetuosos de la ley y por lo tanto habra confianza en todos los ámbitos del quehacer diario
Edgar Alberto Marroquín Morales: (2007-04-30 11:06:07 horas)
El año pasado escribí un comentario irresponsable sobre un artículo suyo, por lo que pido disculpas.
2 comentarios: