Un presidenciable ¿se puede vender como una pasta dental?
Para denunciar las deficiencias de la democracia, un escritor colombiano dijo “que todo el mundo prefiera Coca Cola no quiere decir que sea la mejor bebida”.
Maynor Cruz Batres
También es algo que conocemos los guatemaltecos: el candidato con más votos no necesariamente resulta ser el mejor Presidente.
La motivación de la demanda es algo que comparte la publicidad comercial con la propaganda política, la primera busca la preferencia de una marca o producto en el mercado, y la segunda busca la preferencia electoral en el sufragio.
Es necesario definir dos conceptos que muchos creen sinónimos: “publicidad y propaganda”. La publicidad tiende a la obtención de beneficios comerciales, en tanto que la propaganda tiende a la difusión de ideas políticas, filosóficas, morales, sociales o religiosas, es decir, comunicación ideológica. Ambas disciplinas trabajan con percepciones y no con realidades. Recuerdo mi primera lección en la publicidad: “Te puedes lavar los dientes con agua y bicarbonato, al igual que con pasta dental; pero los anuncios te convencen que necesitas el dentífrico, y por eso, estás dispuesto a pagar un sobreprecio”.
La mayor posibilidad de ganar las elecciones las tendrá aquel político con buen acceso a los medios masivos y la mejor mezcla entre su carisma y una promesa que apele directamente a lo que el ciudadano común desea oír. En la campaña de Bill Clinton en 1992, James Carville, mandó a colgar en el cuartel un rótulo con la leyenda “es la economía, estúpido” para que todo el equipo recordará el mensaje clave. No pretendo insultar la inteligencia de las masas, pero es una realidad que en nuestro país hay pocas personas con acceso a la información y menos aún, quienes cuentan con los elementos de juicio necesarios para discernirla.
Entonces ¿puede venderse un político de la misma manera que una pasta dental? Lamento concluir que técnicamente sí. Aunque, en el caso del candidato la personalidad no se puede inventar, eso tampoco es garantía, ¿cuántas veces políticos que llegan al poder tras una buena campaña traicionan sus promesas electorales y se comportan de forma irreconocible?
Por eso, hago un llamado a emisores y receptores de la comunicación para reflexionar sobre la trascendencia de sus acciones durante la campaña, porque si el dentífrico resulta de mala calidad, se tira y por el mismo dinero se compra otro. En cambio, cuando un político sale malo y se desploma un plan económico puede significar pérdidas millonarias, o poner en peligro muchas vidas, o bien, comprometer el futuro de varias generaciones.
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3 comentarios:
Carlos Fernández S.: (2007-06-10 10:33:51 horas)
Lo que dice el señor Pinales es válido solo para la población citadina. En el interior de la nación la realidad es otra, y a Bob esponja o a Barney se lo pasan por el idem.
e. danilo pinales: (2007-04-30 13:39:50 horas)
Cualquiera puede ser presidente en Guatemala, si se tiene el factor $$$, una buena campaña electoral y por ultimo la bendicion de el Papa de las telecomunicaciones en Miami. En Guatemala si se pone a Bob Esponja o Barney para candidato para presidente, una cancion pegajoza y retorica de la mas barata, es posible que llegue a una 2da. vuelta y gane.
danilopinales@yahoo.com
juan pablo escobar: (2007-04-30 11:11:37 horas)
Claro que un presidenciable se puede vender como pasta dental o como refresco de cola. Lo saben bien los cárteles del polvo gris, el de la superadictiva droga edulcorante, el de la también bebida adictiva con sabor a malta. Además, a éstos lo único que les interesa en materia de ECONOMÍA es que los dejen seguir vendiendo a los precios que les da la gana en sus mercados cautivos y que no autoricen empresas competidoras o importadoras que nos favorezcan con los bajos precios internacionales. Jamás los políticos que ellos financian, se atreverán a tocar el tema económico de la descartelización como condición para tener realmente un Mercado Libre. En Guatemala, el rótulo adecuado en cada partido con posibilidades de ganar sería: "Es la economía manejada por los cárteles, estúpido" para que todo el equipo recuerde quiénes son los verdaderos papás.
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