Hoy me refiero a la creatividad de mi particular amigo Eduardo Villatoro, en su columna Palabras de Papel, del 21 de abril. Guayo no tiene comparación por lo original y oportuno en muchas de sus apreciaciones. Aprovecharé su mensaje tan profundamente irónico y con tanto sentido del humor para con nuestra triste realidad.
Interpreto al amigo así: están y estarán, que una amiga le envió un E-mail a su compadre Romualdo Verché que cuenta la historia de una persona que muere, llega al cielo y San Pedro le concede su última oportunidad de escoger entre el cielo y el infierno. San Pedro deja al difunto en el infierno, quien se encuentra en una pradera donde el recién llegado es recibido por un elegante Satanás y reconoce a viejos amigos jugando golf, que en la noche lo llevan a cenar manjares y beber exquisitos vinos acompañados de patojas guapísimas.
Al día siguiente, San Pedro lo recoge y lo lleva al cielo, donde pasea entre nubes y oye música y cantos sublimes. Después de la prueba, San Pedro le pide al difunto que elija dónde quiere pasar la eternidad. El ‘muertecito’ escoge, desde luego, el infierno. Para su sorpresa, llega a una fosa séptica, y los amigos, vestidos con harapos, le piden que no haga olas. “¡No entiendo!”, le dice al Diablo el fallecido. “Ayer todo era diferente, alegre, con mujeres preciosas y comida exquisita.” Satanás le responde: “Es que ayer estábamos en campaña y, ¡hoy ya votaste por nosotros!” Moraleja: eso hace el actual presidente con el crecimiento económico más alto de los últimos años, según reporta el Gobierno de la República en las páginas de los periódicos, porque el crecimiento económico es tan alto que ya no se pueden pagar los precios de la canasta básica.
Eso se pretende ahora con el problema de la educación. Eso sucede con los servicios de salud. Eso sucede con los damnificados del Stan. Eso sucede con los jubilados del Estado. ¡Y todavía no renuncia!
Eso hizo Portillo con sus famosas transferencias.Eso hizo Arzú con sus extraordinarias privatizaciones. Eso hizo Serrano con la institucionalidad del país. Eso hizo Cerezo con las organizaciones sociales, por ejemplo, en aquella memorable manifestación de maestros. Y eso..., y eso..., y eso... Por eso, en el próximo proceso electoral, cualquier diablo que anda por ahí nos puede llevar al infierno otra vez.
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1 comentarios:
juan pablo escobar: (2007-05-01 13:50:17 horas)
La mera verdad es que estamos mejor que con Portillo. Claro que no se nota. Digamos, basados en OTRO trilladísimo chiste, que ahora hay un poco de más heces fecales para los pobres, pero que todavía no alcanzan para todos; gente como Baldizón están repartiendo un poco de la misma mediante leyes como del Adulto Mayor y también la buena familia Botrán (salud) se esfuerza en llevar algo a los más muertos de hambre. En cuanto a las ofertas de campaña, excepto los verdaderamente tontos, sabemos de qué se tratan: son venta de espejitos y discursos llenos de puras babosadas, pero que entretienen. Con Portillo, además, divertían, porque vaya que el cuate ése sí que es un buen comediante.
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