Exigimos que la institución se limpie de los policías de doble propósito.
Silvia Tejeda
No existe mejor oportunidad para la mayoría de los empleados del Gobierno que les den el pase para multiplicar la corrupción cuando tienen el ejemplo del jefe. Si el gerente o el director o el ministro son corruptos, los mandos medios, que son quienes la manejan, se sienten más tranquilos, ya no se digan las bases que hacen el papel de intermediarios o voceros para que los burladores de las leyes mantengan sus castas intactas, sin ser tocados ni por las autoridades, ni por quienes ejercen la ley.
El caso de la estructura policial no es una excepción sino su mejor ejemplo, para que los guatemaltecos nos demos cuenta que, en los medios donde más esperamos el respaldo al ciudadano, es donde menos se nos da, ya que hemos llegado a tales extremos de corrupción, como el más reciente caso de los jefes de investigación que fueron ejecutados en la cárcel del Boquerón sin habernos contado si eran subalternos de los jefes policíacos y del ministro de Gobernación o si devengaban un sueldo para servir a los narcos, como se les vincula o si eran ambas cosas. Hasta hoy, como funcionan las estructuras policíacas nos tienen más confundidos que despejados. El sistema de corrupción dentro de los cuerpos policíacos no es ninguna novedad, ni un secreto, sino una costumbre que ha instituido cobijar jefes y subjefes de subalternos obligados a poner, día a día, sobre un escritorio los miles de quetzales necesarios que el jefe superior exige para que todos conserven sus puestos. No cabe duda que las más de cien acusaciones que tiene en el Ministerio Público por las prácticas de cohecho, abuso de autoridad e incumplimiento de deberes, por lo que muchos están siendo acusados, responden precisamente, a esa manera de proceder instituida dentro de la propia estructura de sus cuerpos, para la que su reglamento interno, ni para sus cánones de comportamiento, su reglamento interno no tiene ninguna sanción. Si fuera de otra manera, a la primera que se les descubriera existiría el castigo interno, que no permitiera una segunda vez.
Los guatemaltecos estamos muy de acuerdo con que se despidan más de 500 policías que, a no dudar se irían a engrosar las filas de la delincuencia, porque como delincuentes han actuado dentro de ese cuerpo. Nada les costará pasarse al otro lado. Lo que exigimos es que la institución se limpie de los policías de doble propósito, quienes de día trabajan como tales y de noche se convierten en los más avezados criminales. Eso es lo que queremos, para no seguir confundiéndonos más y no salir huyendo cuando miremos que los del picop negro nos detienen. Si el nuevo jefe es tan correcto como piensan quienes lo nombraron, que nos lo demuestre, con el comportamiento de sus subalternos, en cuanto a su comportamiento cuando no los mira.
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1 comentarios:
William Rodriguez: (2007-05-01 08:12:24 horas)
Silvia: Usted tiene toda la razón en lo que expresa. Y con esa claridad con que escribe la insto a subir un nivel mas en su tema. Esto sería: Quienes son los verdaderos Jefes? Porque uno rápidamente entiende como tales al Jefe o subjefes de la PNC, a Ministro(a). Pero... Y a estos quien los puso en el puesto? Porque al final de cuentas esos son los verdaderos Jefes. Y el chance de que éstos sean parte del crimen organizado o un grupo paralelo de poder que al fin y al cabo es lo mismo. Y de allí que se inicie esa pirámide de corrupción.
Yo mantengo una inquietud personal. Porque reconfirmar en su puesto a un extranjero conocido por sus actuaciones en El Salvador y en nuestro país con diferentes nombres, Zacarías, Frank,(a quien no conozco)y mantenerlo a cargo de las investigaciones del caso de los parlamentarios salvadoreños? Porqué hacerlo si se sabía que eso daba la impresión de algo poco transparente por haber éste señor estado a cargo de esa investigación tan anómala desde un inicio.
Y porqué colocar Policías de carrera, de quienes se dice son exelentes policías que permanecieron incorruptos durante toda su trayectoria. Basta recordar que dos de los policías muertos en el Boquerón también eran "reconocidos" por ser incorruptibles, exelentes policías, y además condecorados.
Pueden deberas haber permanecido incorruptibles dentro de la estructura de la PNC estos nuevos jefes? Puede ser, pero la verdad la duda existirá.
Entonces, no hubiera sido mejor poner gente de fuera con la única y expresa misión de reestructurar la PNC, nacionales o éstos acompañados de extranjeros. O lo que fuera. Pero que dieron a la población la seguridad que VERDADERAMENTE no habían sido parte de un esquema delictivo dentro de la PNC.
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