No puedo dejar de imaginarme a Danilo Barillas –embajador de Guatemala– presentando sus cartas credenciales al Rey de España. Es una imagen que me persigue como me persigue también la de Danilo pero arrastrándose debajo de los carros –petrificado ya del miedo– tratando de salvarse –asesinado como rata–. Aquel visionario maestro que escribiera Preludio al Golpe –antesala del orden constitucional vigente– denunció el final de un sistema que era ya incapaz de sostenerse y fue quien señaló el único camino.
Danilo Barillas fue el más grande y no reconocido precursor de la paz. Abogó por ella en todos los campos, tanto desde fuera como dentro del Estado. Se atrevió a pensar en la reconciliación y el alto al fuego cuando nadie se atrevía. No fue Danilo, sin embargo, un intelectual “apolítico” y de la idea pasó a la acción. Conciliador, sí, pero terminante e implacable.
La Secretaría General misma de la Democracia Cristiana Guatemalteca –el partido político al que dedicó su vida– le resultó un estorbo.
Fue durante su misión como Embajador de Guatemala en España cuando pudieron darse los primeros pasos del Estado hacia la paz y fueron precisamente esos pasos los que determinaron su destino: morir asesinado como mártir de esa paz que perseguía.
A lo largo del conflicto armado murieron muchos inocentes, mártires indiscutidos del conflicto. Los hubo caídos de uno y otro bando y mártires también, de un bando y otro. Danilo no fue una víctima inocente –estaba involucrado– y tampoco murió como miembro de facción alguna. No se inmoló por ninguno de los bandos. Danilo Barillas es, en cierto sentido, un mártir de caracteres únicos. Posiblemente, el único mártir de la paz. Los hubo que murieron inocentes y otros que murieron en la búsqueda del triunfo pero –por la paz– ninguno.
Años después de aquel martirologio, después de la ceremonia de la firma –ya me he referido a ella– se celebró una “recepción” en el Palacio Nacional, vulgar y chusca chupitinga. Primera esta, de una serie de traiciones.
No hubo mención alguna de Danilo Barillas en la ceremonia de la firma y tampoco la ha habido desde entonces. La paz –lamentablemente– ha sido secuestrada.
La persecución de culpables –chivos expiatorios de las propias culpas– distorsiona el momento que vivimos. El financiamiento extranjero de la venganza nos perturba: una venganza por demás sectaria en la que pareciera que el Ejército de Guatemala fuese el único culpable.
Lo más grave –sin embargo– es que nos hemos devorado en el olvido. Un olvido cruel que deja sin sentido a los mártires de uno y otro bando, a las víctimas inocentes y a Danilo.
El odio permanece y priva la indiferencia incluso sobre el odio…
Así –créanme– no seremos capaces de construir una patria distinta.
Aquí pasó algo. Pasó algo muy grave y es preciso que asumamos todos, la plena responsabilidad de lo ocurrido. El irrespeto por la vida, la cultura de muerte que persiste, no ocurren porque sí. Son la maligna herencia de un conflicto sordo que no acaba. Nuestra redención tiene que partir del más absoluto respeto por la sangre derramada y del necesario entendimiento de que, justificada una muerte, se justifican todas. ¿Será tan difícil de entenderlo? Tiene que partir de nuestra comprensión de que el conflicto –independientemente de los factores externos y de las calenturas ideológicas– encontró su mejor sustento en la injusticia.
La paz –don de Dios– debe, sin embargo, construirse por el hombre. ¿Hemos creado acaso las condiciones para hacerla posible?
Danilo Barillas, mártir de la paz. El mártir de la paz, tal vez, el único. ¿Por qué no hacemos el esfuerzo de desenterrarlo del olvido y de entender que es imposible –absolutamente imposible– que podamos construir una patria distinta si persistimos en lo mismo? Las palabras son de Su Santidad, Juan Pablo II: “No puede haber paz sin justicia, ni justicia sin perdón”. ¡Tenemos que entenderlo!
Pienso que el camino de la redención que nos permita superar la cultura de muerte en que vivimos tiene que tomar como punto de partida –necesariamente– la sangre de los mártires. Un primer acto de amor en esta desoladora realidad que impera.
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9 comentarios:
claudia loreto: (2009-06-25 01:55:19 horas)
quisiera que pudieran mandarme las biografias de algunos martires del conflicto armado interno en guatemala me gustaria saber mas sobre ellos pues tengo q entregar un informe sobre eso y pues solo cuento con algunos documentos que hablan sobre algunas victimas del conflicto si pudieran ser tan finos de mandarme esta informacion estaria muy agradecida de antemano con ustedes gracias es para un trabajo de investigacion si pudieran mandarlo lo mas antes posible gracias.
Claudia Samayoa: (2007-05-04 06:58:47 horas)
Sr. Valladares, le agradezco que haya recuperado el rol de Danilo Barillas en el proceso de paz. Es necesario hacer justicia en su caso, tanto a su memoria como explicar a las generaciones futuras sobre quiénes y por qué lo mataron. Ya que ese asesinato vino desde el seno de aquellos que debieron apoyarlo.
Denisse Ranieri: (2007-05-02 17:37:46 horas)
En el caso de Danilo Barillas no se aplica eso de " dime con quien andas y te dire quien eres". Es cierto que fue secretario general de la DC pero tambien es cierto que renuncio a ese puesto y la curul que ocupaba. Fue el fundador del FCD5 y apoyo a Vinicio para las elecciones pero hasta alli. Si Danilo hubiese sido como los mencionados por el señor Pacheco, jamas lo hubieran asesinado. El era diferente, limpio de corazon y con un amor a Guatemala como muy pocos. Fue un gran honor el conocerlo y amarlo porque como el, ya no hay...
G. Pacheco: (2007-05-02 14:14:35 horas)
Veo, por lo anteriormente escrito, y aceptándolo como verdadero; que tuve una idea equivocada acerca del Sr. Barillas. No se por qué tuve la impresión que él era uno mas de los mismos que gobernaron en tiempos de la DC. Si lo que el Sr. Valladares escribe es verdadero, siempre estuve equivocado, pensando que él era del mismo calibre de Vinicio Cerezo, Alfonso Cabrera y Obdulio Chinchilla. Disculpen mi equivocación, pero es que dime con quien andas y te diré quien eres.
Manuel Aler: (2007-05-02 09:02:15 horas)
Felicitaciones por rescatar del olvido la figura de Danilo Barillas. Debe honrarse su memoria y su legado. Sin embargo; es una lástima que cometa la torpeza de aprovecharse del marco discursivo para tratar de confundir la búsqueda de justicia con venganza y de paso defender y exculpar al "glorioso" de sus atrocidades bajo el argumento de "los dos demonios" ("ambos bandos") que veladamente utiliza. Eso es más vulgar y chusco que la chupitinga del 29 de diciembre de 1996 que menciona.
Patricia Osorio: (2007-05-02 07:52:17 horas)
Qué horror la historia de Danilo Barillas. Recuerdo muy bien la fecha y la forma por demás grotesca de su ejecución. Pero es muy cierto lo dicho por el Lic. Valladares en cuanto al tema de la venganza; venganza a la que se le ha apodado "justicia". Si se firmó la paz, se firmó la paz. Si querían venganza, mejor se hubiera seguido la guerra hasta la eliminación absoluta de uno de los bandos; en otras palabras, PARA SIEMPRE!
Juan F. Gutierrez: (2007-05-02 07:42:47 horas)
EXCELENTE ARTICULO. Por fin se hace honor a un martir olvidado de la guerrar; honor a quien honor merece. Cómo puede olvidarse un mártir cuando no fue parte de ninguno de los "equipos" que ensangrentaron Guatemala.
Pedro Juarez: (2007-05-02 07:03:04 horas)
Muchas Gracias. Lo unico que se puede hacer es agradecer a Acisclo for este articulo. Esto es justicia, no palabreria; al menos recordar a Danilo Barillas. Muchos que pensamos como Danilo no estamos en Guatemala. Tratamos, seguro que tratamos, pero nos convencimos que no era possible, y nos fuimos...No es que no quisieramos a Guatemala, todo lo contrario. Hay gente que hay que dejarla sola. Los destructores de Guatemala pueden estar satisfechos por haber expulsado de una u otra forma a miles, probablemente millones de compatriotas. Y muchos de estos destructores aun son candidatos!! Nuevamente gracias a Acisclo por tan ponderada reflexion.
Ruben Bazan: (2007-05-02 04:22:12 horas)
Muchas gracias, en nombre de los que admiramos y queremos a Danilo, por dedicarle este espacio. Gracias por recordar y reconocer lo grande que fue. Muchas gracias por sus palabras... Ojala que algún día en Guatemala se hiciera por lo menos una investigación del sucio y cruel asesinato de Danilo. Los autores de tan repudiable acto nos quitaron la presencia nuestro líder pero jamas podrán matarlo o borrarlo de nuestro corazón! Gracias Asisclo por sus palabras...
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