Efeméride de carácter internacional y relevancia en Latinoamérica.
Rosalinda Hernández Alarcón
En este país, solo el 11 por ciento de los guatemaltecos tiene acceso adecuado a los servicios de salud. Un tercio de los embarazos termina en un nacimiento no planeado o en un aborto inducido.
La necesidad insatisfecha en anticoncepción en mujeres mestizas es del 22 por ciento y en las indígenas sube al 32. La proporción de los abortos practicados varía poco en función del origen étnico, área de residencia y situación de pobreza. Estos datos corresponden a un estudio de Guttmacher Institute, que será dado a conocer próximamente.
La información contenida en este análisis sin duda contribuye a conocer causas y consecuencias de los abortos clandestinos en Guatemala, que –calcula– ascienden a 65 mil al año. En su capítulo final sugiere acciones para reducir la incidencia de los embarazos no deseados. Algunas se refieren al papel gubernamental de garantizar el derecho de las parejas a la planificación familiar, los recursos de anticoncepción de emergencia, atención especial a las necesidades de la gente joven y programas culturalmente apropiados para la población indígena.
Al exponer esta problemática, quiero destacar que desde hace 20 años se conmemora (28 de mayo) el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Las campañas han destacado distintas problemáticas, entre ellas, las muertes maternas: “En los países desarrollados el riesgo de las mujeres de morir a lo largo de la vida por causas relacionadas al embarazo, parto o aborto inseguro es de solo 1 en 2,125, mientras que en América Latina el riesgo es de 1 en 150”.
Para 2007, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe exige presupuestos que garanticen sus derechos sexuales y reproductivos, con un enfoque de equidad de género y derechos humanos. En este marco, varias organizaciones demandan mayores recursos para ambos renglones, en lugar de que los Estados sigan invirtiendo fuertes sumas en el combate al terrorismo y en las fuerzas de seguridad.
Inscrito en la defensa del derecho a decidir y el acceso a la salud como un derecho humano, aumentan las voces que avalan la despenalización del aborto. En la capital mexicana, este ya no es delito, como tampoco lo es en Sudáfrica desde hace una década. El estudio referido afirma que en ese país africano las muertes a causa de abortos clandestinos disminuyeron en 2001 un 91 por ciento, “en especial entre las mujeres más jóvenes”.
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